Por @PrezLima |La temporada pasada terminó con una asignatura pendiente para los colegiados en los encuentros de máxima rivalidad, los jugadores tenían claro qué tenían que hacer cuando el árbitro pitase algo en contra: rodear y protestar al colegiado. Si pitaba una falta, a por él a protestar. Pitase lo que pitase lo rodeaban, y cuando los jugadores se dedican a protestar de esa forma se hace muy difícil controlar la situación.
A comienzos de temporada una de las preocupaciones del comité técnico de árbitros era acabar con ese comportamiento por parte de los jugadores, esto estaba haciendo un daño enorme al colectivo y a la competición, y una de las directrices a seguir por los árbitros fue que bajo ningún concepto un árbitro fuese rodeado por jugadores, había que evitar esas situaciones. Los árbitros debían actuar con decisión, personalidad y rigor en la toma de decisiones.
Lee el resto del artículo aquí