Redacción DeporPress | El Villarreal B apaga la fiesta de Las Palmas. La UD Las Palmas dejó pasar ayer una oportunidad de oro en el Estadio de Gran Canaria. Una victoria les hubiera dado medio ascenso a Primera División. Sin embargo, un Villarreal B atrevido conquistó territorio amarillo y se llevó un punto del Archipiélago.
Las Palmas arrancó el encuentro derrochando ambición. En el minuto ocho se produjo el primer acercamiento de peligro local. Pejiño recogió un balón en la frontal y con un gran disparo estrelló el esférico en el poste.
Esta no sería la única madera del choque. La oleada amarilla no cesaba y otra vez Pejiño conectó con el palo. En apenas 14 minuto sucedieron muchas cosas, preludio del tipo de encuentro que venía en camino.
El dominio local era tremendo. El ataque era simétrico, por ambas bandas, la posesión era constante y con varios ritmos, Viera aparecía y el Villarreal se enterraba en zona de retaguardia.
Fue en el 26′ cuando el Estadio de Gran Canaria rugió. Kirian filtró un pase a Sandro que con un chut de muchos quilates ponía el 1-0 en el luminoso. El partido comenzaba perfecto para el representativo. De hecho tres minutos después, en plena algarabía canaria, pudo llegar el segundo tanto. Porque el partido estaba sin riendas y decididamente inclinado hacia la portería visitante. Pejiño escapó de su par y le entregó un balón de oro a Moleiro. Sin embargo, Tasende arriesgó lanzándose al suelo y arrebatando la gloria al joven tinerfeño.
A partir de este instante apareció el descaro del filial. Las Palmas no administró su ventaja con racanería y tras varias aproximaciones fue Leal el que firmó el tercer poste de la noche, en el minuto 40, después de un testarazo picado a centro de su compañero Carreira.
Después del descanso el devenir del choque cambió por completo. El Villarreal B se hizo con el control del juego y la UD bajó en prestaciones. Además, a la hora García Pimienta optó por relevar a Viera y Sandro por Fabio y Marc Cardona, en el intento de recuperar frescura y piernas frente a un insolente rival.
Los castellonenses centró sus ataques en el balón parado y de esta forma obtuvo recompensa en el 81′. Mbacke de cabeza silenció el Estadio de Gran Canaria poniendo el 1-1.
Fue un golpe anímico para Las Palmas porque apenas había tiempo para reaccionar, pero también pocas ideas y mucho cansancio. Los grancanarios lo intentaron hasta el 94 pero no pudieron volver a abrir la brecha.