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El verdadero cambio (3-3-15)

Por @beatrizpalmero

Soy una persona muy empática y sensible y, en muchos momentos de mi vida, he estado muy a merced de mis emociones que, como me han explicado más de una vez, influyen mucho en el estado mental, en los pensamientos e ideas que vienen de la mano de esas emociones, de nuestros estados de ánimo. Y es fácil de explicar: si una mañana de partido me levanto irritada, y siento que me levanté con el pie izquierdo y que el mundo parece conspirar contra mí y no hago nada por cambiar mi estado de ánimo, mi trabajo ese día será probablemente peor que cualquier otro. Acabaré  haciéndome un lío en los directos y olvidaré la pregunta que debía hacer y que hubiera hecho cualquier periodista que se precie y antes de que acabe la jornada laboral ya estaré pensando que todo lo que tiene que salir mal ese día, saldrá mal.  Es casi matemático. Así que, cuando mis emociones son poco propicias o negativas, intento no aferrarme a ellas y aceptarlas tal cual vienen, pero intento cambiar ese estado de ánimo, porque sé que acabará afectando a mi estado mental y, por tanto, a las acciones cotidianas de ese día. Coloquialmente diríamos que lo positivo atrae a lo positivo y lo negativo, a lo negativo.

Y si me viene a la mente este proceso que sufrimos a diario, es porque creo que, en cierta manera, es una de las causas del cambio de tendencia en la trayectoria blanquiazul. Viendo los partidos no se está haciendo nada radicalmente distinto a lo que estábamos viendo hasta ahora, pero sí creo que se ha producido un cambio mental en la plantilla. Antes estaba responsabilizada, porque querían hacer bien las cosas y no salían, y recibían un feed-back negativo de la afición, que les hacía empezar la semana con una negatividad extra a cuestas. Querer ayudar a su técnico y no cumplir con las expectativas generaba cierto sentimiento de culpabilidad, un estado de ánimo que cada vez era más difícil cambiar y que acabó por influir de forma determinante en su estado mental. La llegada de Agné ha permitido a muchos liberarse de una responsabilidad autoimpuesta con un técnico con el que podían sentirse en deuda, y con el cambio de emociones en el día a día, se produce también un cambio en el estado mental, favorecido, además, por la variación de las rutinas, la novedad de unas caras nuevas, la motivación de empezar de cero otra vez para muchos. Los resultados han venido a consolidar, afortunadamente, la mudanza de emociones y de pensamientos hacia lo positivo y el refuerzo de una confianza muy maltrecha.

Y muchos me dirán que todo esto no son más que tonterías, y que, además, no  soy psicóloga. Les daré la razón en lo segundo, pero no me hace falta la licenciatura en Psicología para saber el poder de la fuerza mental para alcanzar las metas propuestas. La seguridad en uno mismo y la autoestima está en la base de cualquier persona exitosa y cuando hablamos de deporte de élite son factores determinantes para afrontar la competición con garantías