Skip to main content Scroll Top

El ventilador, por @ivanvillanua

Seré breve. Muy breve. Tanto que cuando se den cuenta habrán leído estas líneas. No porque no quiera escribir, porque no me apetezca. Simplemente porque hace buen tiempo y prefiero aprovecharlo para disfrutar de mi familia que encender el ventilador y escupir porquerías como, últimamente, se estila por las redes sociales. En todos los ámbitos y sectores.

Quedan 11 días para que se celebre la primera convocatoria de una Junta de Accionistas que marcará el futuro del Tenerife por los próximos cinco años. Tres candidatos que, cada uno a su manera, están afrontando una campaña donde (repito), quedarán víctimas por el camino. Las habrá simplemente porque su hobby número uno es ser mártir en cualquier batalla y los que, casi sin querer, se vean incluso (salvo que cambie la cosa estos días), rectificando mediante burofax algunas palabras suyas si no quieren terminar en los juzgados.

En estas primeras semanas se ha escuchado de todo. Auténticas barbaridades, falacias, calumnias, injurias, faltas de respeto y sobre todo linchamientos. En especial con personal del club que, no siendo el Presidente, parece que tienen más poder que una fusión metacorporal de Merkel, Obama y Rajoy. Vamos que si usted ve venir de frente a un tal Javier Armas o Alfonso Serrano, dígales lo guapos que son no sea que levanten la mano e impriman sobre usted tal fuerza G que termine siendo engullido por un agujero negro del que no regresará jamás.

Estas críticas rancias y cobardes, son tan pobres de argumentos que cuando las leo me reafirmo en lo que pienso siempre: al 99% de los seguidores del Tenerife les importa un pimiento verde quiénes son esos fulanos (con perdón). La gente lo que quiere es que la pelota entre y que el equipo suba a Primera. Javier y Alfonso son mayores para defenderse solitos. Pero solo voy a dar un detalle para que reflexionen si aún no han delegado sus acciones: si este es el argumento para intentar presidir un club, que Dios nos coja confesados.