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El VAR, la casa por el tejado

Por Chus de León

Escandalizados, así estamos todos los tinerfeñistas tras lo que sucedió anoche viendo como Carlos Pomares fue injustamente expulsado por llegar antes al balón que Juanjo Nieto, y nuestro equipo quedó a los 15 segundos del partido con diez jugadores.

Otra raya más para un tigre 

Y es que este año son unas cuantas las jugadas que el VAR se ha comido perjudicando al Tenerife por una superioridad moral de un criterio arbitral, que decidió que la realidad de los hechos no valía ante lo que el ego del árbitro de turno decía haber visto…

El penalti a Apeh contra el Mirandés, el no-Penalty de Aitor Sanz en Mallorca (que tocó balón), los penaltis en Las Palmas, el penalti de Almería… desde luego no podemos andar muy contentos por la isla

Un sistema mal utilizado porque está mal construido. 

Y es que el Var es un sistema que está tremendamente mal utilizado, y que con su errática utilización genera altas dosis de polémica e injusticia, lo cual… lo invalida como sistema útil para impartir justicia.

¿Cuál es el problema? ¿Por qué sucede esto? 

El problema es bien sencillo, la manera en la que se arbitran los partidos está mal construida ya que se ha hecho totalmente al revés de lo que dicta el sentido de la justicia, me explico. Lo que debe de primar en el sistema de arbitraje, es que se señale la realidad de lo que sucede, osea… los hechos. El árbitro, los linieres, el cuarto árbitro y el VAR, son agentes activos en el sistema global de arbitraje de un partido, y el problema es que el orden de prevalecimiento de unos sobre otros está erróneamente construido y establecido.

El árbitro (humano) por encima de los árbitros de VAR  

No puede ser, y es de toda ilógica, que el criterio de un árbitro de campo… con sus subjetividades, poco tiempo para ver la jugada, sus egos, sus vanidades y sus cabezonerías… prime sobre una herramienta de video arbitraje dominada por otros árbitros igual de preparados que el de campo. No, no es de sentido común. Debe dársele la vuelta al sistema. No puede seguir usándose de esta manera porque así todo tu sistema de arbitraje está supeditado a lo que quiera decir el tipo que viste de amarillo que está sobre el verde más cercano al error que el que está en una sala, con mil cámaras y dominando el concepto tiempo para poder analizar la jugada con más pausa, y eso es contra natura, no va en el sentido de la justicia de la realidad de los hechos.

El linier ya no predomina 

¿Se acuerdan cuando no había VAR? ¿A que había linieres que imponían su criterio al de los árbitros? ¿Por qué eso ya no sucede? Pues no sucede porque la herramienta del VAR es tan aplastante en los fueras de juego que ha eliminado la supremacía de criterio de los linieres. Es tan claro y tan unánime ver una jugada que es o no es fuera de juego con la herramienta VAR, que sería un absurdo que el criterio de un linier errático primara sobre la herramienta. ¿Entonces? ¿Por qué no sucede igual con el árbitro de campo?

El árbitro debe ser un guiador, un agente humano humilde. 

El sistema debe estar construido a favor de herramienta y no en contra. Se le debe dar la vuelta. El árbitro debe arbitrar, sí. Intentar impartir justicia y guiar el juego. Pero debe hacerlo desde la humildad de saber que es un agente humano, con inmediatez de tiempo para decidir y se va a equivocar si o si en muchas jugadas. Lo que debe de primar por encima del árbitro de campo es el criterio del árbitro de VAR, que es que tiene posibilidad de, usando la herramienta de video arbitraje ver la realidad de lo que ha sucedido en la jugada. Es más, en la Sala VAR debe haber un número de colegiados impar, que video arbitre absolutamente todos los hechos que sucedan en el partido y que decidan implacablemente en caso de error, y debe de ser impar porque, aunque haya video arbitraje habrá jugadas tan ajustadas e interpretables que deben decidir por mayoría. Y cuando el ser humano que viste de amarillo que está guiando el partido sobre el verde se equivoque, se debe corregir y punto. Solo de esta manera se obtendrá un sistema que se acerque lo máximo posible a un sistema justo y minimizador de errores.

Sin egos, sin vanidades, sin errores y sin injusticias…