Redacción Deporpress| Deporpress ofrece este domingo la tercera entrega de la sección ‘Joyas blanquiazules’ que, en esta ocasión, rescata el tramo final de la temporada 1995/96, la mejor del CD Tenerife en Primera División. Un curso histórico, en el que el equipo dirigido por Jupp Heynckes concluyó en la quinta plaza con la friolera de 72 puntos (aunque había 22 equipos en la máxima categoría), con un tramo final frenético en el que se lesiona Pavel Hapal y en el que Juan Antonio Pizzi compite por alcanzar la Bota de Oro junto al inglés Alan Shearer.
Gracias a la colaboración de Golazosdeltete podrás disfrutar, al final de esta página, de los resúmenes de las últimas cuatro jornadas (aquella temporada no se ofrecían los partidos televisados al completo como ahora) y disfrutar con el fútbol de un equipo mítico que era capaz de competir contra cualquier rival y que alcanzó conquistando el pasaporte hacia la segunda Copa de la UEFA.
Además, el periodista Juan Carlos Castañeda ha grabado un vídeo (que encontrarás tras el último párrafo) en el que nos acerca algunas anécdotas que nos sitúan en el contexto de la filosofía que promulgaba el técnico alemán. Un documento en el que, con su particular visión, también cuenta algunas anécdotas divertidas y que hablan del enorme compromiso que tenía Heynckes hacia su plantilla.
El relato de esta semana será conducido por Julio Llorente Gento, uno de los capitanes de aquella inolvidable plantilla del Tenerife que, indirectamente, también pasó a la historia por convertirse en el último equipo que fue capaz de dejar a todo un Real Madrid sin disputar competiciones europeas.
UNA FIEBRE INOPORTUNA.- «El último partido en El Molinón lo tengo muy presente porque estaba con fiebre en las horas previas, pero remitió y no me lo perdí. Fue un partido muy disputado, en el que el Sporting de Gijón nos apretó bastante en los primeros minutos. Respiramos un poco tras el gol de Carlos Aguilera y eso nos dio mucha más confianza. Lo cierto es que todo ese final de temporada estuvimos muy bien. Teníamos un equipo muy unido y, sobre el césped, éramos un bloque enormemente comprometidos y solitario. Tras el gol de Antonio Pinilla al poco de iniciarse la segunda mitad, vimos que el objetivo estaba en la mano y que la situación iba a ser muy fácil».
UN ÁLBUM DE FOTOS DE EUFORIA.- «También recuerdo perfectamente la celebración de después en el campo, junto a la zona donde estaban nuestros aficionados, y en el vestuario. Nos habíamos clasificado otra vez para jugar la UEFA y tengo la imagen grabada de que regalamos las camisetas a nuestros seguidores que se desplazaron a El Molinón lanzándolas a la grada. En aquel entonces los móviles no tenían cámara de fotos como ahora, pero metí una en el vestuario y tengo un álbum que veo de vez en cuando y me hace sentir muy bien. Son imágenes de mucha historia, pero no puedo compartirlas porque andamos todos en ‘paños menores’. Esas fotos son muy entrañables y para mí, muy emotivas y te das cuenta de que el tiempo pasa a una velocidad de vértigo y que hace casi 24 años de ese día».
LOS MINUTOS PREVIOS.- «Aquel Tenerife confíaba muchísimo en sí mismo. En el vestuario estábamos con mucha confianza de ganar el partido y, desde el calentamiento, teníamos claro que íbamos a conseguir la victoria en El Molinón. Hasta el gol de Aguilera estuvimos viendo a ver qué pasaba, sin arriesgar para no cometer errores. Es verdad que el Sporting nos apretó y nos hizo ocasiones, pero tras el gol de Aguilera la confianza subió enteros y todo fue mucho más fácil. La segunda parte la jugamos casi a placer. Ellos nos intentaron apretar, pero no podían porque, si se lanzaban a por nosotros, arriba había gente con destellos importantes que eran capaces de hacerle un roto a cualquier defensa de cualquier equipo».
LA BOTA DE ORO DE PIZZI.- «Juan Antonio estaba igualado con Alan Shearer en la lucha por la Bota de Oro, así que antes del partido comentamos lo de Pizzi para ver si marcaba porque sería magnífico que la tuviese él en solitario. Lo que pasa es que luego, una vez en el campo, estábamos tan centrados que durante lo que queríamos era ganar por encima de todo y que no se nos escapase lo que ya teníamos y por lo que tanto habíamos peleado todos a nivel global en toda la temporada. Piensas en ser efectivo, pero sí que lo comentamos antes del encuentro para ver si se le podía echar un cable. Lo que pasa es que el míster, con 0-2 y sin que marcase, lo cambió por Vivar Dorado antes del minuto 80 porque quería que el equipo tuviese más balón. Era un hecho histórico para el club que tuviésemos un Bota de Oro y era una motivación para todos, aunque lo más importante era la clasificación para la UEFA».
LA BESTIA NEGRA DEL REAL MADRID…OTRA VEZ.- «Estábamos luchando contra el Real Madrid para ver quién se hacía con la quinta plaza, que era la última que te hacía jugar competición europea aquella temporada. Llegamos a la última jornada en El Molinón con 2 puntos de ventaja sobre ellos porque nosotros habíamos empatado en el Heliodoro contra el Atlético de Madrid y ellos nos recortaron la diferencia. Creo recordar que incluso nos valía a nosotros con el empate, pero queríamos ganar sí o sí porque la victoria no nos hacía depender de nadie, salvo de nosotros mismos. Éramos todos muy ambiciosos y competitivos. Heynckes nos apretaba mucho, pero también nos sentíamos muy fuertes y con un potencial terrible. Ese año, para mí, fue el mejor del equipo en su historia. Incluso mejor que el siguiente, que hicimos un gran papel y llegamos hasta las semifinales de la UEFA. Esa primera temporada de Jupp en la isla logró enchufarnos muchísimo a todos y había una confianza brutal».
UN GRUPO COHESIONADO.- «El secreto del éxito era que el grupo tenía una fe brutal en sí mismo. Solo hacía falta salir al campo para darse cuenta de que había mucho compañerismo y solidaridad entre nosotros. Los adversarios lo notaban. Éramos un bloque muy sólido. Fue una temporada buenísima porque nuestro presupuesto no era de los más altos, pero en el campo eso no se notaba. Cuando eres capaz de quedar tan arriba y hacer una temporada como aquella es porque todo funciona bien. Desde el utillero, pasando por el masajista, los fisios, jugadores, técnicos, directiva, presidente, aficionados, prensa….cuando eso pasa, es más factible que ocurran cosas como aquella».
EL ESTILO HEYNCKES.- «Jupp Heynckes fue vital porque nos insuflaba una confianza enorme. Tenía mucha fe en nosotros y tenía un sentido del fútbol muy particular. Nos facilitaba las cosas para que estuviésemos cómodos. Se preocupaba por todo: las comidas, los viajes, los entrenamientos. Siempre estaba pendiente de los futbolistas. A nivel táctico, con Ewald Lienen, éramos fenomenales. Aquí hizo dos temporadas muy buenas y, como es lógico, luego también consiguió muchos éxitos con el Real Madrid y el Bayern de Munich. Le tengo un cariño especial porque me demostró un aprecio muy significativo. Le recuerdo como se recuerda a un padre deportivo. Es de los entrenadores más importantes que he tenido».
CALIDAD A RAUDALES.- «En aquel equipo había muchos jugadores que estuvieron a un nivel muy bueno. Quizá, por ser el goleador, Pizzi hizo un año colosal y metía casi todos los balones que le llegaban. Pero también había jugadores importantísimos como Chano, Felipe Miñambres, o Aguilera. Ese complicado destacar a algunos por encima de otros porque había calidad a raudales. Éramos muchos los que hacíamos que aquel tren rodase con tanta fluidez y que el barco siempre llevase la dirección que tenía que llevar. Luego había una confianza brutal, por las nubes, tanta que no había ni una ola que pudiese truncar nuestros objetivos. Como en todos los grupos, también hubo alguna ligera ‘tormentilla’. Pero se resolvía enseguida y ese año, con Heynckes al mando, cualquier atisbo de descontrol lo manejaba muy bien y porque era un entrenador que sabía solventar los problemas con maestría».
COMPETIR CONTRA CUALQUIERA.- «Recuerdo también el partido previo a El Molinón contra el Atlético en casa. En el estadio había un ambiente espectacular porque ellos venían jugándose la Liga y en el vestuario se vivió como todos los partidos importantes. Marcó Pizzi al poco de iniciarse la segunda mitad y nos empataron, casi en el descuento, con un gol de mala fortuna de César Gómez en propia puerta. Fue una pena porque habíamos hecho un partido espectacular y tuteamos a un equipazo entrenador por Radomir Antic, que ganó nada menos que el doblete ese año en España. Estábamos a un nivel tan alto que podíamos competir contra cualquiera. Aquel Atlético era el mejor de la temporada y nosotros fuimos uno de los equipos que estábamos más en forma. La confianza era enorme y no pensábamos que había un equipo superior a nosotros. Salíamos al campo con las ideas claras y pensando siempre que podíamos con cualquiera. Fuese quien fuese».
EL CHÁRTER PARA LOS DESPLAZAMIENTOS.- «Heynckes nos preguntaba siempre cómo estábamos. Si estábamos cansados, incluso nos bajaba el nivel de los entrenamientos. Creía ciegamente en la frescura de los futbolistas y hacía lo imposible por garantizar nuestro descanso. Él confiaba mucho en nosotros y viceversa. Y eso, en el mundo del fútbol, no es nada fácil. Los desplazamientos eran difíciles porque te pasabas de viaje todo un día desde Madrid hacia donde fuésemos, con dos vuelos o con uno y un viaje en guagua. Te tirabas 7, 8 o incluso 10 horas para llegar a la ciudad donde teníamos que jugar. Heynckes quería conseguir un chárter como fuese y hacía lo imposible porque estuviésemos cómodos. Valoraba mucho todo lo que le decías y, generalmente, nos hacía caso. Y eso siempre le llega al futbolista. Era muy escrupuloso y lo que decían los capitanes iba a misa».
ÉPOCA INOLVIDABLE EN LO PERSONAL.- «Los dos años de clasificación para la UEFA fueron bonitos. Y los dos siguientes, jugando en Europa, también. Fue algo precioso porque nuestras actuaciones en la UEFA no dejaron a nadie indiferente o descontento. Fuimos motivo de que la gente estuviese pendiente de nosotros y no solo en la isla. Es cierto que las temporadas siguientes a meternos en Europa fuimos irregulares en la Liga, pero en la competición continental lo hicimos muy bien y se hablaba mucho de nosotros. Para mí, personalmente, también hubo otra temporada muy buena con Vicente Cantatore porque metí 5 goles y jugué casi todos los partidos. También era un técnico que me tenía mucha confianza y mucho cariño. Los entrenadores nos enseñaban mucho. Xabier Azkargorta, Jorge Solari, Jorge Valdano y Ángel Cappa, con todos conseguimos gestas importantes, y luego también siento especial debilidad por Juan Manuel Lillo e incluso hasta aprendí mucho de Artur Jorge. Tuve buena relación con todos. Pero con Heynckes, Cantatore y Lillo intimé más de lo habitual y tuve una conexión muy importante».
PASADO, PRESENTE Y FUTURO.– «Me pasé nueve temporadas en el Tenerife y considera que las dos en las que nos clasificamos para la UEFA fueron las mejores. También guardo un gran recuerdo del año que me dieron el trofeo de la Liga Fantástica del Diario Marca porque, en el fondo, soy como mi sobrino Marcos Llorente, un tío de equipo y entregado a la causa. Actualmente me dedico a la representación de futbolistas y trabajo para Llorente Gento Sport S.L. y luego tengo un hijo, Julio, que, con 23 años, es graduado en Periodismo y Relaciones Internacionales. Estoy muy orgulloso de él porque pasó de becario a director de la editorial Homo Legens, aunque ahora está haciendo un máster porque, lo que realmente quiere, es dedicarse a la enseñanza universitaria».
A continuación, el periodista Juan Carlos Castañeda nos trae sus particulares recuerdos, vivencias y divertidas anécdotas incluso sobre el partido que supuso el pasaporte hacia la segunda participación del CD Tenerife en la Copa de la UEFA.
Y en el siguiente video, gracias a la colaboración de Golazosdeltete, podrás ver los resúmenes de las últimas cuatro jornadas de la mejor temporada del CD Tenerife en Primera División.