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El tópico de la cantera

por @juanjo_ramos

La cantera es, hoy por hoy, el arma arrojadiza preferida de aquellos que quieren defenestrar un proyecto deportivo cualquiera. Porque, cuando un equipo no va bien, el recurso fácil es el de señalar a los de fuera y pedir al entrenador y la directiva de turno que miren más para casa y dejen de traer “mercenarios”. Un tópico, antiguo e irracional, que cuenta todavía con demasiados adeptos para vivir en 2016.

La realidad, a mi juicio, es que la verdadera política de cantera se basa en dotar al área de fútbol base de un club del presupuesto y los profesionales necesarios para la captación y formación de niños que acabarán siendo aspirantes a futbolistas. Pero no tiene nada que ver con lo que sucede en el último escalón, ese que de verdad ven los aficionados porque es cuando se asoman al primer equipo.

Es verdad que el entrenador, por creencia propia y filosofía de club, debe estar abierto a contar con aquellos componentes del filial que se asomen con ciertas posibilidades de ganarse el pan en el conjunto profesional. Pero es, en ese momento, cuando entran en juego otros factores. Puede que un chico del B tenga condiciones, pero su puesto esté cubierto arriba. O que las cosas no le salgan bien cuando le llegue la oportunidad.

Otra de las mentiras repetidas hasta la saciedad es que hay que dar continuidad a los canteranos para que crezcan jugando en el primer equipo. Perdonen, pero no. Ellos, los más jóvenes, tienen que romper la puerta de acceso al profesionalismo a base de trabajo y acierto. Como hizo Nano la temporada pasada. A él no le regalaron diez partidos seguidos. Se los ganó. A él no le permitieron fallar y fallar, sino que acertó. Igual que Bruno o Ayoze Pérez años antes, no necesitó de comprensión y mimo. Tampoco de periodistas pelotas que le disculpaban excesos fuera del campo o errores sobre el césped. Los tres se centraron en el terreno de juego y se ganaron, dentro de él, un futuro para sus familias.

El ejemplo debería cundir para los que ahora aspiran a estar en el primer equipo y progresar en el fútbol. Solo les queda trabajar, hacer caso, mejorar y aprovechar la/s oportunidad/es. Si es que llega/n. Todo lo demás es mentira. Creo que gente como Omar Perdomo, Jorge (ya profesionales) o Cristo González pueden seguir este camino. En su mano está no desviarse. Confío en que no.

Si lo hacen, les espera el mismo destino que a aquellos cuyo nivel no les dio para ser profesionales. A esos también los defendieron a capa y espada durante un tiempo los interesados de turno. Hasta que fueron olvidados cuando ya no servían como arma arrojadiza. Ahora, en Tercera o Preferente, incluso retirados, se dan cuenta de que: A) Tuvieron mala suerte. B) No pusieron todo de su parte. C) Sus representantes les encumbraron diciéndoles que eran más, pero luego no les encontraron equipo del nivel que prometían. D) Sus defensores se disiparon con el tiempo. E) El club no tuvo la culpa.

Esta última cuesta más aceptarla. Pero créanme, es la realidad. El que vale, salvo excepciones de verdadera mala suerte, triunfa. Incluso, sin la ayuda del Tenerife… o cualquiera que sea su equipo.