El típico hoy celebra la victoria del Tenerife, sueña conque aún se puede ascender. Ve más allá que la bola de cristal de Rappel. Es capaz de imaginar e imaginar hasta límites insospechados…hasta que los chicos empatan o pierden. Y entonces todo se vuelve una tragedia. La típica tragedia que piensa el típico que es feliz cuando el tete gana y un desgraciado cuando ocurre algo que no sea eso.
El típico mañana hablará de Paulino Rivero y del documento que lo inhabilita. Llegará a la cafetería a primera hora de la mañana y antes de saborear el primer café de la jornada, habrá mirado de reojo los titulares de los medios. Pero ese no será su tema estrella. Cuando se gana no hay gasolina así que ¡hagásmola nosotros mismos! Y entonces tirará las cartas de los candidatos: Pier, Corviniano, Paulino. Y jugará al tarot…hasta que pierda el Tenerife. Entonces volverá a hablar del fútbol.
El típico ha ido corriendo tras el partido a coger del armario la camiseta del Tenerife. Y se ha sacado una foto con ella puesta para mandarla por guasap a los colegas. Es más birria que nunca, más chicha que nunca, más nunca que nunca (incluso). No va al estadio ni regalando las entradas. Así que el domingo no cuenten con el a las once de la mañana para animar al Zaragoza. En casa se está más calentito.
El típico es esto. Seamos más atípicos todos. Les espero el domingo en el Heliodoro.