Redacción Deporpress | Si el CD Tenerife es capaz de vencer mañana domingo (17:15 horas, Heliodoro) a la Real Sociedad B, conseguirá dormir en segunda posición hasta que la SD Éibar juegue su partido contra el Girona el lunes.
Es decir, el equipo de Luis Miguel Ramis podría ser de ascenso directo algo más de 24 horas y esperar luego un tropiezo del cuadro armero que le mantenga al menos toda la semana en una zona de privilegio que no ocupan los blanquiazules desde hace más de 1.500 días.
Hay que remontarse atrás, muy atrás, para ver al Tenerife en puestos de ascenso directo. En concreto hasta la temporada 2017/18, cuando entrenados por José Luis Martí después de la decepción en Getafe, comenzaron con victorias ante Real Zaragoza (1-0) y Barcelona B (0-3), que situaron a los insulares en el liderato de la clasificación. Ese triunfo ante el filial azulgrana se produjo el 28 de agosto de 2017 (goles de Juan Carlos Real, Suso y Samuele Longo), y por lo que si derrota mañana domingo al filial de la Real Sociedad habrán pasado nada menos que 1.553 días (o 51 meses o 4,25 años) sin que el representativo ocupara puesto de ascenso directo, aunque fuera solo por una fecha.
Sin embargo la derrota en Valladolid (2-0) en la tercera jornada, sacó al Tenerife de ese puesto de privilegio, y aunque permaneció en la lucha en puestos de playoff un par de jornadas más, luego caería a la zona media de la tabla, para acabar buscando en Joseba Etxeberría la reacción.
En la temporada pasada 2020/21, el CD Tenerife solo consiguió estar una jornada en los puestos altos de la clasificación. Fue en la jornada inaugural además, y en tercera posición, y no en ascenso directo, tras empezar el curso con una victoria 2-0 sobre el Málaga. Un curso antes, el octavo puesto alcanzado solo una fecha, la 38ª, fue la mejor clasificación a lo largo de todo ese año de los entrenados por Rubén Baraja.
En la campaña 18/19 los números de los blanquiazules fueron un desastre coqueteando gran parte del curso con los puestos de descenso. Solo el décimo puesto alcanzado en la segunda jornada fue algo destacable en un año horrible.