Redacción Deporpress | El Tenerife tampoco gana siendo mejor. El empate en Santander deja un amargo sabor de boca en clave blanquiazul, pues tanto Luis Miguel Ramis como la afición coincidieron en que el equipo tinerfeño perdió dos puntos frente a un Racing que propuso poco y que se encontró con un gol debido a un error propio en la salida de balón.
El tanto visitante, el cual fue un regalo con un lazo puesto, llegó en un buen momento del Tenerife, que salió a mandar y a mostrar superioridad desde el inicio. El revés afectó a unos jugadores que mostraron una versión más apática a raíz de ese momento pues, sin merecerlo, se vieron por detrás.
Fue entonces cuando llegó la polémica. Enric Gallego cabeceó un balón que acabó en el fondo de la portería local, pero el árbitro decretó falta en ataque y el delantero se quedó sin su diana. De esta manera se llegó al descanso con la extrañeza en el resultado, el cual favorecía al Racing casi sin quererlo.
Cierto es que el Tenerife salió algo más dormido en la segunda mitad, pero, como sucedió anteriormente, quien estaba más lejos del gol lo acabó consiguiendo. Los jugadores blanquiazules combinaron en campo rival, el balón le llegó a Iván Romero y este definió con sutiliza al palo corto. En los peores minutos del partido, el representativo igualó el choque.
Con media hora por delante, los tres puntos se convirtieron, todavía más si cabe, en el objetivo prioritario de jugadores y técnico. Cambios ofensivos en busca del desequilibrio en el electrónico que, desafortunadamente para los intereses de Luis Miguel Ramis y de la afición chicharrera, nunca llegó.
Tampoco gozó de ocasiones claras el conjunto isleño, pero sí que propuso y lo intentó más que un Racing que no mostró colmillos en ningún momento. Así, el frío de Santander pareció afectar a los revulsivos, que apenas inquietaron la portería cántabra, y desaprovecharon una oportunidad de oro de conseguir dos victorias seguidas, y a domicilio.
El resumen es que los blanquiazules no realizaron un mal encuentro. Tuvieron momentos de claro dominio y otros de algo más de sesteo, pero el desenlace fue el mismo, empate. Últimamente parece que da igual lo que haga el Tenerife sobre el césped, pues el final está ya escrito, y este es conseguir un punto. El Tenerife tampoco gana siendo mejor.