Skip to main content Scroll Top

El Tenerife se rompe en Asturias

Dani Cerdeña (Santa cruz de Tenerife) | El Tenerife se rompe en Asturias. Ni con un sistema de cinco defensas. Ni con dos semanas para preparar un partido. El representativo firmó un despropósito más que refrenda su fragilidad colectiva, en un nuevo atentado contra el orgullo para volver a tropezar con la misma piedra, que ralentiza la buena imagen ofrecida ante el Mirandés y que repite errores del pasado, con el Oviedo hurgando en la herida (3-1) como lo hizo el Granada semanas atrás.

Una repetición de fallos que acreditan a los de Mel –renovado en este paréntesis hasta 2026- como un candidato firme al descanso y como uno de los peores visitantes de Segunda División. El técnico introdujo dos cambios en el once, ingresando Adri Pérez en el eje central y Marlos en la banda, pero manteniendo su fidelidad al 5-3-2.

El primer aviso vino a través de los carbayones, donde Hassan se marchó de la marca de Medrano y su centro al área lo remató Alemao cerca del poste (2’). Diarra tiró la réplica, en un cabezazo que se marchaba alto.

El Tenerife buscaba el orden sin balón y aprovechar para salir en transiciones, volcando su juego por la derecha con Mellot y Luismi. Pero otra vez, una cadena de errores desarboló cualquier plan. Sibo recibió sin oposición en la frontal del área y su disparo, bastante centrado, le dobló las manos a un Salvi Carrasco que estuvo desafortunado en dicha jugada (8’).

La fragilidad insular quedó patente, no solamente con una nula reacción, sino con otro golpe en forma de gol encajado. El segundo no llegó exento de polémica, ya que Ilyas Chaira sacó varios metros por delante un saque de esquina, sin que lo corrigiera Cid Camacho. La incapacidad arbitral no excusa la falta de concentración defensiva, donde Alemao recibió el espacio y ponía un balón al segundo palo para que Hassan ganara la espalda a Medrano, hurgando en la herida de los tinerfeños (15’).

Menos de un cuarto de hora habían durado las esperanzas de un Tenerife timorato, incapaz y carente de recursos frente a un Real Oviedo que se sitúa varias velocidades por encima, tanto en calidad, confianza, intenciones y agresividad.

Con ese 2-0, el Tenerife se encontró tan perdido como acostumbra cuando sale de excursión hacia la península. El Oviedo vivía tranquilo, mientras los chicharreros daban razones demostrados de por qué está en las profundidades de la Segunda División. Cazorla pudo agigantar la brecha, en un sutil lanzamiento de falta que se fue cerca del arco de Salvi.

Pese a todo, los de Mel pudieron marcharse a vestuarios con otra cara. Nació de las botas de Luismi, en un disparo que fue desviado por la mano de Sibo, decretándose pena máxima tras revisión del VAR. Pero ni por esas, ya que Escandell aguantó en el centro de la portería y no se venció a ningún lado, ganándole la partida de los once metros al extremo andaluz, quien tampoco fue capaz de aprovechar el rechace para recortar distancias. Tres de los cuatro últimos penaltis fallados.

Antes del asueto, el Oviedo contó con otra gran ocasión en las botas de Hassan, cuyo disparo con la zurda fue despejado por Salvi cuando iba en dirección hacia los tres palos.

Con 45 minutos para cambiarle la cara al partido, Mel movía ficha hacia un 4-4-2, quitando a Adri Pérez para ganar un mediocentro con Aarón, y quitando a Medrano –con amarilla- para meter a David a pierna cambiada.

Los blanquiazules dieron un paso adelante, al menos en intenciones. A balón parado, Gayá ganó una acción aérea, pero su testarazo se iba desviado (47’). El cronómetro avanzaba sin ningún atisbo de mejoría, sin pisar área contraria. En un cambio inexplicable, Mel quitaba a Gallego como referencia para introducir a un jugador de banda como delantero centro: Alassan.

El estado de depresión aumentaba a la hora de juego, donde Jaime Seoane entró como pedro por su casa para internarse en el área y, sin oposición, definir con calma hacia el palo largo en el mano a mano frente a Salvi Carrasco.

En la estrategia, José León rubricó el gol de la honra de los blanquiazules, con una peinada precisa después de una gran falta lateral botada por Luismi (80’). A continuación, Alassan pudo meter a los suyos en el encuentro, pero su remate lo despejaba Escandell. El canterano fue el principal motor ofensivo en la recta final en los insulares, convirtiéndose en un auténtico incordio para la defensa ovetense.

El Tenerife adecentó su imagen en los últimos minutos, pero de manera engañosa, ya que el Real Oviedo había bajado sus prestaciones después de haber dejado noqueado a los insulares en una hora. Con esta derrota, el Tenerife se queda a cinco de la permanencia y, para colmo, tendrá que repetir en la península: Albacete, siguiente destino.

FICHA TÉCNICA

Real Oviedo (3): Aarón Escandell; Luengo, Dani Calvo, Jaime Vázquez, Lucas Ahijado; Sibo (Seaone, 58’), Colombatto (Aberto del Moral, 71’), Ilyas Chaira (Sebas Moyano, 58’), Cazorla (Federico Viñas, 71’), Hassan; y Alemao (Paraschiv, 26’).

Entrenador: Javi Calleja.

CD Tenerife (1): Salvi; Mellot, Gayá, Adri Pérez (Aarón, Martín), León, Medrano (David, 46’); Sergio González (Teto, 65’), Diarra, Luismi, Marlos (Cantero, 72’);  y Gallego (Alassan, 58’).

Entrenador: Pepe Mel.

Goles: 1-0, Sibo en un remate con el interior desde la frontal del área (8’). 2-0, Hassan gana la espalda a Medrano y remata en el segundo palo (15’); 3-0, Seoane resuelve dentro del área al palo largo (67’); 3-1, José León cabecea a la red un saque de falta lateral de Luismi.

Árbitro: Germán Cid Camacho (Comité Castilla y León), asistido desde las bandas por Sergi López Freixa y Unai García Urbaneja. Cuarto árbitro: Antonio Sánchez. VAR: Luis Mario Milla Alvéndiz (Comité andaluz). Amonestó a Luchas Ahijado, Jaime Vázquez, Luengo y Dani Calvo en los locales; y en los visitantes a Medrano.

Incidencias: Encuentro correspondiente a la decimoquinta jornada de LaLiga Hypermotion, disputado en el Carlos Tartiere ante 21.126 espectadores. El Real Oviedo vistió con su indumentaria habitual: camiseta y medias azules, con pantalón blanco. El Tenerife utilizó su equipación rosa solidaria.