Redacción Deporpress | Las Palmas saca catorce puntos al Tenerife. Un mundo. Una distancia imposible de recortar con las dinámicas actuales. Es más, o cambian las cosas o solo seguirá aumentando. El destrozo en el derbi ha deshilachado a los blanquiazules.
A ese partido llegaban con ocho de desventaja y la intención de conquistar de nuevo el Gran Canaria para quedarse a cinco, trasladar la palabra crisis a la isla vecina y acercarse a la zona de la lucha por el playoff. Solo nueve días después de la debacle en feudo amarillo, hay seis puntos más de diferencia. Los de Ramis cedieron en casa ante el Oviedo mientras que los de Pimienta asaltaron El Molinón.
Puede que los amarillos no merecieran tanto premio en Gijón ni los tinerfeñistas tanto castigo en el Heliodoro el pasado miércoles. Pero los estados de ánimo también cuentan. Y salir de un clásico del fútbol canario inflado de moral o con dudas es diferente.
De momento, en la otra Liga no hay color. Y si lo hay es el amarillo. Lo peor es comprobar que a estas alturas, la pasada temporada el Tenerife tenía seis puntos de ventaja sobre la UD. Entonces, las tendencias eran bien distintas. Un año más tarde, Las Palmas saca catorce puntos al Tenerife.