Aleix Valero (Santa Cruz de Tenerife) | El Tenerife sale robado de Valencia. Los árbitros son muy malos. Esta contracrónica iba a ser un texto crítico con el juego del CD Tenerife este sábado contra el Levante, especialmente el de la primera parte, falto de automatismos, atrevimiento, solidez, etc, etc…Bien es cierto que en la segunda mitad y jugando en un campo complicado como el del Levante, los de Asier Garitano dieron un paso al frente e incluso por fases jugaron mejor que los granotas.
Pero todo eso se cae como un castillo de naipes cuando una figura que ni tiene idea de fútbol ni vista suficiente, decide cargarse un partido y nadie le ayuda. Lo de José Antonio López Toca hoy es para enfadarse muchísimo, para salir públicamente como hacen los equipos grandes sin consecuencias a protestar y protestar. Un robo. Una auténtica vergüenza lo que este señor le ha hecho hoy al Tenerife, de manera impune.
Podemos discutir la mano dentro del área del Levante en la segunda parte que reclamaba, que suplicaba, que imploraba Yanis Rahmani. NO es una acción sencilla ¡pero coño! qué poco cuesta tomar decisiones contrarias al Tenerife, quñé barato sale ¿Qué hubiera pasado si hubiera sido en el otro área? Yo lo tengo clarísimo.
Peor aun así, ok, vale. sigamos. Lo de la segunda amarilla a José León, condicionar el partido de un equipo porque sí, porque te da la gana jod…(perdón, fastidiarle) la vida al equipo visitante tiene un nombre, pero no hay ganas de que se querellen contra uno. Se tira DESCARADAMENTE el jugador del Levante sin que si quiera el defensa del Tenerife le respire, le eche el aliento encima. Y el árbitro pica, cae. Y no contento con señalar una falta inexistente, le muestra la segunda amarilla que seguramente el Comité le quitara. Todo lo que no sea eso, sería un escándalo.
¿De verdad no se puede hacer por defecto, como norma, que todas las segundas amarillas a un jugador puedan ser revisadas? Que el del VAR al menos por el pinganillo le diga: «bien, sí era», o «no, ven a verla». Es ridículo condicionar así a un equipo, a cualquier equipo, es truncarle el plan de partido, los 2.000 kilómetros de ida más otros 2.000 de vuelta. Es reírse de un club (insisto, sea el que sea), es reírse en la cara de sus aficionados. Es una tomadura de pelo.
PD: Hoy el fútbol me da igual. Buen punto el sumado. Y ya.