VÍDEO RESUMEN DEL PARTIDO DE LALIGA
Aleix Valero (Santa Cruz de Tenerife) | Una jornada más el CD Tenerife sigue sin ganar como visitante, y perdió este miércoles otra oportunidad de hacerlo. Perdón, perdió no, también le quitaron la posibilidad de hacerlo, de sumar tres puntos con los que acercar de manera matemática la permanencia y avivar la llama de, al menos, pelear por la séptima plaza.
Cierto es que el Tenerife no se pareció en absuelto al Brasil de los 70, ni al glorioso que participó en competiciones europeas, y que el reparto de puntos contra el Mirandés (0-0), fue quizá lo más justo en términos globales pero, otra vez más, al Tenerife lo tomaron por tonto el estamento arbitral privándole de una gran ocasión de ganar a domicilio.
Cuestiones futbolísticas al margen, Iosu Galech Apezteguía pasa a engrosar la lista negra de los árbitros que están fastidiando más todavía (y mira que el Tenerife se basta solito) la temporada blanquiazul. De manera incomprensible y con un fallo que debería llevarlo al congelador más que a la nevera, el colegiado pitó una absurdez a los 44 minutos de partido.
Una falta lejana botada por Vada acabó con Lizoaín (portero del Mirandés) arrollando a un compañero en su despeje de puños. El balón cayó a los pies de Aitor Sanz, pero Galech, con incontinencia arbitral, pitó al oír la acción (porque ver, lo que se dice ver, no pudo ver nada), invalidando la vaselina del madrileño, que entró a gol. El jugador blanquiazul más cercano a esa acción estaba a dos metros.
Salió presionando un Tenerife que quiso acercarse desde el inicio a la meta de Lizoaín, buscando especialmente la espalda de los centrales locales para los desmarques de Apeh. El nigeriano tuvo la primera opción más o menos clara a los 9 minutos cuando engatilló un centro raso de Nono, pero que se le marchó alto.
Precisamente Nono (16’) disparó desde lejos tras una pérdida burgalesa, pero su intento se marchó a la derecha de la portería de los locales. Pero entre los tres palos la primera ocasión sería para el Mirandés con una llegada por derecha que cabeceó Meseguer (19’), atajando con seguridad Dani Hernández.
A partir de entonces no ocurrió nada más, y el partido iba abocado al 0-0 inicial habitual hasta que Galech Apezteguía decidió ser protagonista con una acción, a los 44 minutos, que pudo cambiar todo el partido.
Botó el Tenerife una falta lejana y Lizoaín, portero local, chocó ¡con un compañero! Quedando los dos en el suelo durante uno o dos segundos. El balón llegó a la frontal del área a Aitor Sanz quien marcó de vaselina, pero el árbitro había pitado (¿?) invalidando una acción en la que no participó para nada ningún jugador de los blanquiazules.
En vez de dejar seguir la jugada y revisar después en el VAR si había ocurrido algo para invalidar el tanto o no, el colegiado se precipitó al escuchar un grito de compañero a compañero. Para más gloria Galech Apezteguía tiró de tarjetas para apaciguar unos ánimos lógicamente caldeados ¿Consecuencia? Amarillas para Carlos Ruiz y Vada y expulsado Josema Gil, asistente de Ramis. Una situación incomprensible, de mal árbitro, de tener la costumbre de pitar de oído y una acción que volvió a perjudicar al Tenerife. Esta jugada condicionó el inicio del segundo tiempo, aletargando (sí, todavía más) a un Tenerife que parecía conformista, le valía con el punto.
Tampoco es que el Mirandés, que era local y tiene más puntos en la clasificación, demostrara ser mejor, consumiéndose el primer cuarto de hora de una manera tortuosamente lenta. El partido pedía cambios, agitación, vale, a Shashoua y Valera, por ejemplo.
Pablo Martínez (59’) quiso sorprender con una falta lejana a Dani Hernández, que atajó con seguridad a pesar de que el balón le botó muy cerca, y Fran Sol y Shashoua fueron los primeros elegidos por Ramis (62’) reemplazando a un inoperante otra vez Joselu y a Vada.
Quedaba media hora y tenía mejor pinta la ofensiva insular, más todavía cuando entró Valera por Apeh. De nuevo el nigeriano y Joselu demostraron su desamor con el gol; sin gozar siquiera de oportunidades de acercarse al mismo.
Jugó ese último tramo de partido el Tenerife con Fran Sol en punta y Valera-Shashoua-Nono por detrás, pero se seguía sin jugar a nada. Agotó sus cambios Ramis (83’) con Moore en el lugar de Nono, jugando el americano por delante de Kakabadze.
Genaro fue, sin embargo, el que obligó a la estirada de Dani Hernández (87’) en un lanzamiento muy lejano y que llevó más peligro que todo el Tenerife en la segunda parte.
CD Mirandés (0): Lizoaín; Víctor Gómez, Vivian, Berrocal, Javi Jiménez; Javi Muñoz, Álex López (Genaro, 72’), Meseguer, Pablo Martínez (Ezzarfani, 78’); Cristo González (Mario Barco, 72’) y Simón (Djouahra, 46’).
Entrenador: José Alberto López.
CD Tenerife (0): Dani Hernández; Kakabadze, Sipcic, Carlos Ruiz, Pomares; Nono, Aitor Sanz, Alberto, Vada (Shashoua, 62’); Apeh (Valera, 76’) y Joselu (Fran Sol, 62’).
Entrenador: Luis Miguel Ramis.
Goles: No hubo.
Árbitro: Iosu Galech Apezteguía (Comité navarro). Asistido en las bandas por Alonso López y Vigo Gatius. Amonestó por parte local a Genaro (87’); y por parte visitante a Carlos Ruiz (44’), Valentín Vada (44’), Pomares (68’) y Moore (84’), Valera (88’). Árbitro de VAR: Víctor Areces Franco. Expulsó con roja directa por protestar, a Luis Miguel Ramis y a su asistente, Josema Gil, al descanso del partido por las protestas tras la jugada a los 44 minutos.
Incidencias: Partido correspondiente a la 32ª jornada de Segunda División, disputado en el estadio de Anduva, a puerta cerrada. El Tenerife vistió con su indumentaria de pantalón blanco y camiseta a rayas verticales azules y blancas. El Mirandés lo hizo con pantalón negro y camiseta roja.