Dani Cerdeña (Santa Cruz de Tenerife) | El Tenerife hurga en su propia herida. Quinta jornada, colistas y sin estrenar su casillero de victorias. El caos que vive el entorno del Tenerife es la puerta de entrada a una crisis trasladada al ámbito deportivo, con un equipo sin identidad, que se cae ante el mínimo golpe en contra y con nulas capacidades, tanto con el viento a favor (Cádiz) como en contra (resto de partidos). La puesta en escena de Ipurúa fue una más en la triste colección, con un Éibar que se lo llevó en un cabezazo de Nolaskoain (1-0).
Óscar Plano planteó un 4-2-3-1, con la inclusión de Bodiger como acompañante de Sergio González y Diarra más adelantado, ejerciendo como enganche. El planteamiento le salió relativamente bien, de acuerdo a la idea conservadora, ya que el encaje táctico permitió que el Tenerife frenara al Éibar, que no supo cómo meter mano sobre el área de Salvi.
El representativo trataba de crecer a través del orden para intentar salir de la crisis de resultados, aunque esa óptica también maniató las opciones ofensivas del equipo insular, que tenía más problemas cuando había que tocar la puerta defendida por Fuzato.
El Éibar tuvo su mejor ocasión en el arranque, a través de la pizarra, en un remate que Salvi sacó en una buena acción de reflejos para evitar el 1-0 (3’). Fue prácticamente el único aviso serio de los armeros, quienes en los primeros 45 minutos solo contaron en su catálogo de aproximaciones una mala entrega de cabeza de Juande que pudo tener un destino fatal, así como un centro lateral envenenado que no lograron conectar Pascual ni Bautista.
Fue todo el repertorio de los pupilos dirigidos por Etxeberria, que se encontraban impotentes para romper la igualdad, a la vez que el Tenerife iba asomando tímidamente la cabeza. En una igualdad manifiesta en el verde, los de Cano pudieron ponerse por delante en una de las escasas triangulaciones por abajo: Mellot, Luismi y Diarra se asociaron, con el de Mali poniendo un caramelo a la cabeza de Gallego, que prolongaba el esférico con destino hacia el larguero (38’), en la ocasión más clara hasta el momento.
Sin mucho más reseñable, el conjunto blanquiazul se trasladaba a vestuarios con una parte del objetivo cumplido: desactivar a su rival y seguir vivo en el partido, con todo pendiente para los venideros 45 minutos.
Que la primera parte había gustado más a Cano que a Exteberria se vio reflejado en los cambios, ya que Joseba realizó una dobla sustitución, mientras que el técnico tinerfeñista mantuvo a los mismos once hombres sobre el césped.
Y no pudo salirle mejor al Éibar, ya que se reactivó con otro ritmo frente a la pasividad blanquiazul, que echó por la borda todo el trabajo de los primeros 45 minutos. En otra acción a balón parado deficiente, Nolaskoain se impuso en el juego aéreo a Bodiger y Juande para cabecear al fondo de la red, dentro del primer minuto de la reanudación (46’).
Pese a la desventaja y a la nula reacción, Cano tardó en agitar el avispero, puesto que los primeros movimientos no llegaron hasta pasada la hora de juego, con la doble entrada de Waldo y Teto.
Pero ni por esas, el Tenerife conseguía reactivarse para conseguir un mejor saldo ante un Éibar que vivía relativamente cómodo con la mínima renta, apenas exigido sobre el área de Fuzato. Con un último cuarto de hora por delante, Cano buscaba un paso hacia adelante con la entrada de Maikel Mesa y Ángel.
Con los últimos cambios, el Tenerife dio un leve paso hacia adelante frente a un Éibar que había cedido metros para defender la mínima ventaja. De hecho, los insulares completaron varias acciones que estuvieron cerca de equilibrar la balanza: primero, en un disparo desde la frontal de Teto –de los más activos- que se fue a córner (83’); y posteriormente, en un remate de cabeza de Diarra que se perdió por centímetros (87’).
Pero no fue suficiente, porque más allá de tímidos chispazos, el equipo tinerfeño no está vigésimo segundo clasificado por casualidad, sino por falta de planificación, recursos, convicción y de soluciones tanto desde el verde como desde la pizarra. Con esto no da para ganar. Resultado: uno de quince puntos.
FICHA TÉCNICA
SD Éibar (1): Fuzato; Cristian (Arrillaga, 56’), Arambarri, Arbilla, Cubero; Nolaskoain, Matheus, Alkain (Madariaga, 72’), Puertas; Pascual (Guruzeta, 45’) y Bautista (Toni Villa, 45’).
Entrenador: Joseba Etxeberria.
CD Tenerife (0): Salvi; Mellot, Juande, León, David; Sergio (Maikel Mesa, 74’), Bodiger (Teto, 62’), Diarra (Marlos, 87’), Luismi, Cantero (Waldo, 62’); y Gallego (Ángel, 74’).
Entrenador: Óscar Cano.
Goles: 1-0, Nolaskoain de cabeza a la salida de un córner (46’).
Árbitro: Álvaro Moreno Aragón (Comité Comunidad de Madrid), asistido desde las bandas por Rodrigo Blázquez Sánchez y Mario Martín-Consuegra Díaz. Cuarto árbitro: Pablo Monterrubio Torres. VAR: Iván Caparrós Hernández (Comité Comunidad Valenciana). Amonestó en los locales a Matheus; y a Gallego en los visitantes.
Incidencias: Encuentro correspondiente a la quinta jornada de LaLiga Hypermotion, disputado en el Estadio Municipal de Ipurúa. El conjunto armero vistió con camiseta de rayas azulgranas, pantalón azul y medias azules. El Tenerife utilizó la camiseta blanca del aspa azul, con pantalón y medias blancas.