Redacción Deporpress | Aunque la actuación del colegiado navarro Eduardo Prieto Iglesias en el partido del sábado del CD Tenerife en Córdoba fue bastante mala, indicando un penalti inexistente que pudo sentenciar el partido, lo cierto es que de las cinco tarjetas amarillas que mostró a jugadores blanquiazules (todas ellas en la segunda parte), solo una fue por un lance del juego.
Raúl Cámara la vio en el minuto 68 por “derribar a un contrario en la disputa por el balón”, pero las que vieron Iñaki, Carlos Ruiz, Suso y Aitor Sanz son de aquellas que, a la larga, podrían perjudicar en partidos puntuales, y quién sabe si determinantes, y evitables.
“Hacer observaciones de orden técnico a una de mis decisiones” señala en el acta el árbitro del encuentro; es decir, por protestar, fueron cuatro de las cinco amonestaciones que vieron jugadores importantes, aunque eso sí, dos de ellas en el momento de la señalización de la pena máxima que enfadó a los jugadores blanquiazules.