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El Tenerife deshonra el escudo

Alejandro Rodríguez | El Tenerife deshonra el escudo. El partido del conjunto blanquiazul se puede definir con muchas palabras, pero todas negativas. Lamentable, horroroso o patético son algunos ejemplos. Pueden ser términos demasiado duros, pero lo visto sobre el césped de La Romareda también lo fue.

Arrancó dormido el Tenerife, acusando más los propios jugadores el horario de después de comer. Con el Zaragoza acosando la meta de Soriano desde el inicio, el 1-0 fue cuestión de tiempo. Este llegó en un auténtico martirio para el representativo esta temporada, las jugadas a balón parado. Cierto es que Francés la clavó en la escuadra, pero no por ello hay que obviar el despiste de Mellot, que perdió la marca del central zaragozano.

Lejos de despertar, los de Garitano siguieron deambulando por el campo, superados en todo momento por un Zaragoza más metido en el choque. Ángel tuvo el empate sí, pero esto fue debido a un error del rival, al que se le empezaron a ver las costuras. Antes de la media hora de juego, el técnico visitante hizo dos cambios que señalan a Sipcic y a Nacho, pero más a su planteamiento inicial.

Las sustituciones mejoraron al Tenerife, que se encomendó a Luismi Cruz para generar peligro. El extremo gaditano fue el único futbolista blanquiazul que destacó en el partido, y más cuando filtró un balón a Ángel, que esta vez no falló y marcó el 1-1.

El gol provocó el intercambio de papeles, y ahora era La Romareda quien pitaba a los suyos. Por la mala situación maña y por ver cómo un inoperante Tenerife se ‘adueñaba’ del partido. Dicho adjetivo va entre comillas porque apenas duró unos minutos, específicamente hasta que la defensa insular volvió a hacer de las suyas. Mala transición, falló de León al no cortar la jugada y 2-1. Malas noticias en el descanso.

En la segunda mitad no hubo tiempo ni para ver cómo salían ambos equipos. En el 49′ tuvo lugar otro desaguisado defensivo del Tenerife a balón parado. La misma jugada, el mismo despiste de Mellot, el mismo remate y Maikel Mesa puso el 3-1.

A partir de entonces no hubo ni tensión. Los de Garitano estaba desahuciados y sin un timonel que enderezara el rumbo. Eso es lo peor, dar la sensación de incapacidad. Y es que así transcurrieron los 40 minutos hasta que el árbitro pitó el final, solo teniendo una ocasión de Enric Gallego (ocasionada por un error en la entrega de Jair).

Con todo, el Tenerife pierde 3-1 y se acaba ya esta ‘tontería’ de mirar hacia los puestos de playoffs. No tiene ni plan de partido, ni ambición ni nada, solo un viaje de nueve partidos hasta la nada más absoluta. Ahora, la única ilusión para los birrias es conocer algún rumor de fichaje.