Redacción Deporpress| El Tenerife B culminó la temporada 2019-20 en la sexta plaza del Grupo Canario de Tercera División, algo normal considerando que el presente curso fue el de la aparición de muchos jugadores que cumplían su primer y segundo año sub 23. Se quedó, por tanto, fuera de las plazas de playoff, algo que sí consiguió el pasado ejercicio aunque, igual que en la 2018-19, firmó una recta final más que esperanzadora.
De hecho, mantuvo un promedio de 1,6 puntos por partido en las primeras 14 jornadas, bajó esa media hasta los 1,4 puntos de las jornadas 15 a la 21 y la elevó hasta los 2,2 puntos en las cinco jornadas finales (de la 22 a la 27). En la línea de lo que se le pide a los filiales, utilizó a más de 30 jugadores en las 27 jornadas que se celebraron y al menos un tercio de ellos pertenecían al Tenerife C o al Tenerife Juvenil.
Pese a ser uno de los seis conjuntos que menos goles encajó del Grupo Canario de la Tercera División, algo habitual en los equipos que dirige Mazinho, tuvo el enemigo en casa. Y es que los blanquiazules cayeron derrotados en nada menos que en 5 de los 11 primeros partidos que jugaron en la Ciudad Deportiva Javier Pérez de Geneto. Esa dificultad para ser sólidos como locales terminó por penalizarlos y hacer que disminuyesen considerablemente sus opciones de meterse en el playoff.
Muchas noticias positivas
En el lado positivo, sin duda, encontramos la importante aportación de jugadores al primer equipo. Elliot Gómez, Javi Alonso y Jorge Padilla fueron muy importantes. No solo en la etapa en la que Sesé Rivero se hizo cargo de la dirección técnica, entre el cese de Aritz López Garai y la llegada de Rubén Baraja, sino también en los primeros encuentros del entrenador pucelano en el banquillo del Heliodoro.
Ale Cruz también llegó a debutar en Copa del Rey, en la eliminatoria celebrada contra el Mensajero en La Palma, e Ignacio Otaño, en calidad de tercer guardameta de la primera plantilla, también entró en bastantes convocatorias del primer equipo ante los problemas físicos de Dani Hernández y Adrián Ortolá en distintos momentos de la temporada.
En la delantera también se multiplicaron las buenas noticias. A las participaciones con el primer equipo de Jorge Padilla hay que unir los excelentes números de Brian Martín que, a sus 24 años, repitió con el Tenerife B al no cuajar los tanteos del exterior que recibió el pasado verano y que, por su edad, no pudo alternar el filial con el primer equipo. También hay que reseñar la progresión más estable de Borja Llarena, al que le quedan todavía dos temporadas más de sub23 por delante, al mejorar su promedio anotador respecto al curso anterior. Este año hizo 8 goles en 19 partidos y el pasado necesitó 28 partidos para marcar el mismo número de dianas.
En la medular, Javi Alonso (1998) jugó tanto con el B (12 partidos) como con el primer equipo (11) y Youssef El Ghzaoui (2000) dio, en su primera temporada en el club, muestras de su talento.
Desde los extremos, Elliot (1999) se llevó casi todos los aplausos, tanto antes como después de su aparición por el primer equipo. La decepción de este curso fue Faridi Mussa (1996), del que se esperaba mucho más. Todo apunta a que, con su edad y finalizando contrato, su etapa en el Tenerife parece cercana de tocar a su fin.
En la zaga, la temporada volvió a ser desgraciada para Nahuel Omiliani (1996), que a lesionarse. No pudo volver a los campos hasta diciembre y volvió a terminar el curso pasando por el quirófano otra vez. Pedro Alemán (1996) cumplió como uno de los ‘veteranos’ del equipo. Como curiosidad hay que apuntar que fue capaz de marcar de penalti, de falta directa y hasta hizo un ‘gol olímpico’ de córner directo. Por lo demás, hubo destellos del grancanario Jeremy Socorro y de David, aunque el ejercicio de ambos estuvo también lastrado por las lesiones.
En la portería, por último, a la solidez de Otaño le acompañó esta temporada la presencia de Víctor Méndez (2000), un joven guardameta con muy buena planta que acumula ya más de diez años en la base blanquiazul y que ha sido elegido por Rubén Baraja para ser el ‘cuarto’ portero del primer equipo en esta fase final del curso en Segunda División. En su primer año tras cumplir la edad juvenil, Mazinho otorgó la titularidad al portero santacrucero en 12 ocasiones (7 en Liga y 5 en Copa Heliodoro).