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El Tenerife B consigue un éxito intocable desde 1995

Redacción Deporpress | El Tenerife B consigue un éxito intocable desde 1995. El filial blanquiazul confirmó este pasado domingo su ascenso directo a Segunda RFEF, certificando con una jornada de antelación su salto a categoría nacional, después del empate ante el US Yaiza (1-1), unido al pinchazo de Las Palmas Atlético que le daba el título.

El segundo equipo tinerfeño no conseguía un éxito por méritos propios desde hace 19 años. Concretamente en 1995. Y no, no fue el último ascenso a división nacional, sino el penúltimo. La ‘trampa’ reside en que 2009 firmó doble ascenso –el primer equipo subió a Primera- y con el ‘B’ a la extinta Segunda B, pero en aquella ocasión el salto terminó confirmándose en los despachos y no sobre el terreno de juego.

Para la temporada 2024/25, presentará un reto inalcanzable hasta ahora: conseguir la permanencia en división nacional y no caer a las primeras de cambio, objetivo que no pudo lograrse en los 90 ni tampoco en el nuevo siglo.

El ascenso del 95, el antepenúltimo

El Tenerife conseguía su segundo ascenso a categoría nacional en el curso 94/95, pero todavía bajo la denominación de UD Salud Tenerife. Los tinerfeños fueron liderados aquel curso por un pletórico Domingo Ramos, que quedó pichichi de Tercera. Subió en una liguilla de ascenso donde se impuso al Gáldar, Estrella y Orotava.

La aventura sería efímera, ya que descendería al curso siguiente como antepenúltimo clasificado de su grupo, perdiendo precisamente en la última jornada contra su eterno rival: Las Palmas (0-4), que por entonces estaba en Segunda B y ascendió tras quedar campeón de su grupo.

Ese curso fue precisamente el de la transformación en filial y fin de su etapa como entidad independiente, a raíz de la Ley del Deporte 10/1990, la cual disponía a los equipos profesionales a que se transformasen en SAD, con la RFEF modificando el reglamento general para establecer diferencias entre club filial o patrocinado y equipo independiente. De esta manera, la UD Salud Tenerife pasó a integrarse en la estructura del CD Tenerife.

El penúltimo, bajo el paraguas de Fabián Rivero

El Tenerife B finalizó el curso 2008/09 como campeón del grupo canario, por delante del Tenisca (2º), Castillo (3º) y Mensajero (4º). Pero en aquella época, el primer clasificado no ascendía por vía directa.

Los tinerfeños tuvieron que medirse a doble partido contra el Sporting Mahonés. Rayco adelantó a los de Fabián Rivero en el partido de ida en Baleares, pero remontaron por medio de Sala y Marques. Así, se lo jugaba a todo o nada en la vuelta en el Heliodoro, con 5.000 aficionados alentando a los suyos. Salió cruz, ya que con un Tenerife ‘B’ volcado, el cuadro peninsular sentenció la eliminatoria en el descuento con un tanto de Rubén (92’), firmando un 1-3 en el global.

Sin embargo, el filial contaría con un ‘match-ball’ inesperado. Una serie de movimientos económicos, aparejados con la inscripción del Fuerteventura en Tercera, permitieron su ascenso en detrimento del Castillo, equipo a quien favorecía en primera instancia el descenso administrativo del club majorero, quien había logrado su permanencia en Segunda B, pero que renunció a dicha plaza.  Ello supuso el ascenso del Tenerife ‘B’ a través de los despachos.

A pesar de ello, la aventura solo duró un año, ya que en la 09/10 se dio la cruz de la moneda por partida doble: descenso del primer equipo a Segunda y del ‘B’ a Tercera. Aquel curso, los pupilos blanquiazules dirigidos por Alfredo Merino quedaron penúltimos de su grupo con 38 unidades, solo superando al colista Lanzarote (34), por lo que bajó junto a Racing B y Villanovense en dicha conferencia. Ni siquiera los 27 goles de Airam Cabrera en 35 partidos permitieron salvar dicha papeleta. Desde entonces, el Tenerife ‘B’ había permanecido en Tercera de manera ininterrumpida.