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El Tenerife afronta una nueva realidad

Redacción Deporpress | El Tenerife afronta una nueva realidad. Llegaba el filial del Villarreal al Heliodoro habiendo encajado goles en todos y cada uno de sus primeros 14 partidos de esta Liga Hypermotion y el Tenerife, fiel a su tradición, ‘ayudó’ al rival para que dejara a cero su portería por primera vez y facturar así los tres puntos en su vuelo de vuelta. El Tenerife empieza a dar signos de estar agotado, mentalmente, sin capacidad de reacción cuando se le tuercen las cosas y con dos pobres empates en sus últimos cinco partidos.

Del gol de Ángel en Elche que hacía líder provisional al equipo en ese momento hace apenas un par de semanas, a empezar a pensar en cambiar el discurso y rebajar una euforia que se había creado por méritos propios. Hay que seguir confiando y creyendo, claro que sí, pero este Tenerife parece haber perdido recursos y la clarividencia que tenía para ser siempre mejor que el rival, independientemente del resultado final.

Sin Luismi Cruz ni Waldo el equipo ha perdido mucha de su verticalidad, vértigo y capacidad de improvisación. Y lo peor es que no se les espera para pronto. Cierto es que el Tenerife acabó encerrando al Villarreal B en su propia área, y que Amo se encontró con el larguero, Alassan tuvo dos buenos disparos, alguno también de Ángel…pero todo eso fue solo cuando tocaba atacar con todo, con Soriano subiendo a rematar.

Aunque duela reconocerlo, no funcionó tener a Jesús y Teto en el once inicial en puestos como el de Roberto López o, por ejemplo, el mencionado Alassan, más acostumbrado a dar profundidad y desborde por las bandas. Además, la salida de balón depende exclusivamente de Corredera sin el ’14’ en el terreno de juego, y eso facilita a cualquier rival ahogar al Tenerife; ni Sergio ni Bodiger están para eso.

La primera hora del equipo es para analizar. 0-1 al descanso y Soriano salvando dos goles ante Lanchi. Y si no llega a ser por la expulsión de Abraham poco antes del descanso, quizá los locales no hubieran dispuesto de ese arreón final. Es tiempo de reflexión, de volver a los orígenes