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El suegro imperfecto

Por @MaverickGold

«Jorge Sáenz me parece el yerno perfecto: inteligente aplicado y trabajador». La frase la pronunció hace no mucho tiempo Raúl Agné, entrenador del Club Deportivo Tenerife y por lo que se ve, suegro deportivo de uno de los talentos más prometedores de la cantera blanquiazul, como es el central de 18 años, Jorge Sáenz de Miera Colmeiro.

¡Pero ojo! cuando un suegro piropea así a un yerno algo no cuadra. Generalmente suegros y yernos no suelen hablar el mismo idioma, y en este caso, en la práctica y alejado de las habituales frases que se suelen decir en ruedas de prensa o entrevistas, las cosas no son muy diferentes. Raúl Agné está demostrando que es un suegro imperfecto, porque teniendo 25 yernos a su cargo en el vestuario, no debería hacer carantoñas públicas a uno de ellos y luego demostrar lo contrario.

Particularmente siempre he sido contrario a criticar a un personaje futbolístico por lo que dice, sino hacerlo por lo que hace, pero en este caso lo que dijo Agné de Jorge va en sentido contrario a lo que hace, por lo que sus palabras de suegro condescendiente no se acaban de sostener. Pasan las jornadas y Jorge no juega, con la sensación de que su evidente capacidad para ser titular en un equipo de perfil bajo de Segunda División se está desaprovechando cada semana.

Vale, ya sé la pregunta que viene a continuación: ¿A quién quita del once el entrenador para poner a Jorge? Ahora Carlos Ruiz y Alberto están formando un buen tándem, por lo que parece claro que el míster blanquiazul lleva razón, pero ese no es el debate que suscito. El asunto que me trae de cabeza es el motivo por el que Raúl Agné predica una cosa y ejerce otra.

Evidentemente Jorge puede ser el yerno perfecto porque generalmente los yernos no entran en conflicto con sus suegros. Y no lo hacen para evitar controversias en su matrimonio. Pero imagino a Jorge rabioso, porque como cualquier futbolista quiere jugar. Frustrado, porque el que se proclama su suegro no le permite salir con su hija los domingos, y lo deja permanentemente relegado a comer pipas en la grada.

Frases como la que pronunció Agné sobre Jorge, o la que dijo de Cristo González y la foto en la mesilla de noche, vienen bien porque se salen de los tópicos habituales, pero el tiempo y los hechos se vuelven en contra de quienes las enuncian. Ni Jorge ni Cristo tienen protagonismo en un CD Tenerife que no va sobrado de talento, y si ese talento es genuino de esta tierra no hay por qué ocultarlo, así que menos entiendo que se utilicen frases ingeniosas para alabar a los chicos y luego se queden empolvando las hemerotecas.

En todo este asunto «familiar» no hay que olvidar dos detalles: Ni todos los canteranos deben jugar por haber nacido aquí, ni todos los entrenadores están obligados a promocionar a los jugadores de la base que acumulan más nivel. Pero ahí precisamente radica la diferencia entre los entrenadores que miran con perspectiva de futuro y lo que son incapaces de enfocar más allá del siguiente partido.