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El ridículo ante el Huesca, por @ivanvillanua

Creo que es la primera vez en esta temporada que siento lástima por lo visto ayer sobre el campo. Después de ir ganando un partido que era vital para adelantarnos a la salvación lo antes posible, los jugadores bajaron los brazos, se metieron en su área y esperaron a que el Huesca empatara cuando les dio la real gana. Ridículo y espantoso. La culpa de ayer no la tiene Martí, que posiblemente se equivocara en los cambios (Moutinho fue un mero espectador cuando entró), la tienen los jugadores. Todos los que estuvieron sobre el terreno de juego. Uno junto al otro. Y esto no debe volver a repetirse.

El club no puede hacer más por llamar a la afición. La mejor entrada del año se pagó con un esperpento donde los últimos 45 minutos fue un carrusel de ocasiones oscenses. Si no ganaron, fue porque la pelota no quiso entrar. Porque oportunidades tuvieron. ¿No se dan cuenta los profesionales que tenían en sus manos 32 puntos de oro? No me valen las excusas de los posibles penaltis en el área rival que no pitó el árbitro. Las excusas, en partidos como este, no llevan a nada.

Creo que no soy el único que ayer terminó el encuentro con una sensación de enfado e indignación. De querer darles la razón a aquellos que dicen que «este equipo no da para más». Espero que no sea así. De hecho Saúl García demostró ayer buenas virtudes. Con la entrada de Javi y si Moutinho la próxima vez hace mejor las cosas, quizá la plantilla gane un escalón en calidad.

El de ayer no es el camino para salvarse. Cojan el toro por los cuernos y sumen de tres en tres cuanto antes. Lo de ayer fue una gran decepción para quien escribe. Espero que no vuelva a suceder. Y que volvamos a demostrar con creces que, como mínimo, somos un equipo para no pasar por apuros ni permitir que nos toreen a un par de minutos del final del partido.