Redacción Deporpress | Faltaba apenas media hora para el comienzo del partido cuando José Luis Oltra saltaba al césped del Heliodoro como entrenador local, más de tres mil días después, y era aplaudido por la que siempre ha sido su afición.
Los gestos de Oltra evidenciaron que el valenciano vivía con emoción el momento. Respiró profundamente y repasó las gradas del Heliodoro como quien repasa los rincones de su casa después de una larga ausencia. Después, se acercó a la zona del banquillo y se sacó una foto con todos los niños que se lo pidieron, repartió besos y abrazos y hasta firmó autógrafos a los que cada domingo saltan al césped para sacarse La foto con el once inicial.
Esperó pacientemente la salida del entrenador rival, otro exblanquiazul, Álvaro Cervera que apuró hasta el último segundo su entrada al campo. Un saludo frío sobre la bocina y comenzó el partido. Se acabaron los prolegómenos y las emociones para dar paso a lo importante: la lucha por los tres puntos.
Inquieto, Oltra hizo suya la banda y corregía constantemente a los suyos, un poco lentos en la salida del balón y con un exceso de protagonismo de la línea de tres centrales y muy poco de Acosta y Milla. Al Tenerife le costaba salir en velocidad como acostumbraba pero dominaba el partido sin sufrir demasiado.
Fue en una internada de Suso Santana cuando llegó el gol, el primero de Nano tras su regreso. El lagunero lo celebró a lo grande, liberado, al fin, de esa carga. Oltra, desde la banda, buscó al de Taco para felicitarlo, demostrando que tiempos pasados, pasados son.
La segunda parte mantuvo el guión, aunque poco a poco el Cádiz se fue haciendo dueño del balón y el Tenerife se fue encerrando en su campo, consciente de la importancia de mantener los tres puntos en casa. El mensaje definitivo lo dio el entrenador desde la banda, al sustituir a Nano, único delantero que quedaba en el campo, por Undabarrena y situando a Suso como referencia arriba. Los locales sufrieron más de lo necesario en los últimos minutos pero, al fin, llegó la primera victoria de la temporada, convirtiendo en feliz el regreso de Oltra a su casa.