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El Real Madrid despierta del sueño al Iberostar Tenerife

Aleix Valero | El Iberostar Tenerife puso fin a su sueño de alcanzar, por primera vez en su historia, la final de la Copa del Rey de baloncesto, al perder este sábado de manera holgada (59-77) ante el gran favorito, el Real Madrid, con un tanteador algo engañoso, cruel.

Y es que al descanso los de Fotis Katsikaris llegaban con ventaja (38-37), pero una segunda parte que terminó 21-40 dio al traste con las posibilidades tinerfeñas, firmando eso sí una Copa de ensueño, logrando al menos disputar las semifinales, por primera vez en su historia

Con dos rebotes ofensivos, pero sin canasta, empezó enchufado el Iberostar Tenerife, con un gorro eso sí de Tavares sobre Tobey y dos faltas aurinegras durante el primer minuto de juego. Se colgó Tim Abromaitis al minuto y medio de juego para nivelar (2-2) el inicio del encuentro, en el que los blancos solo anotaron desde el tiro libre; Causeur y Tavares (2-4, 2’); en el debe tinerfeño los tres primeros triples errados.

Entró hasta la cocina un activo San Miguel para devolver las tablas (4-4, 3’), y Ponitka, en la siguiente acción al contragolpe, daba por primera vez el mando a los insulares (6-4), pero de manera fugaz, puesto que Causeur acertaba a la siguiente, de tres (6-7).

Corría bien Iberostar (8-7, 5’) dando la cara en el ecuador del primer cuarto, con dos errores en el triple consecutivos de Thompkins (1/7 para los blancos), mientras Tobey se hacía grande en ataque machacando por segunda vez (10-7), y Ponitka ponía la máxima (12-7) a cuatro minutos del final. San Miguel, ahora sí, abría la lata con su primer triple (15-9, 6’) al tercer intento, y Tobey, desde lejos, obligaba al tiempo muerto de Pablo Laso (17-9 a 2’44” del final).

Con su circulación de balón no encontraba la manera el Real Madrid de defender a los canaristas, mientras Tobey se lucía con otra canasta para concluir un excelso primer período (19-11) con la máxima renta, y su octavo punto.

Más atascado empezó el segundo cuarto, con los de Laso mucho más agresivos en defensa y Rudy Fernández acertado desde el exterior (19-14, 11’), aunque tres tiros libres por falta del propio Rudy sobre White, devolvían los ocho de renta (22-14, 12’).

El encuentro entró en fase de intercambio de canastas (28-19, 14’) en el que los de Katsikaris mantenía el tipo. Randolph y Doncic hacían un pequeño 0-4 parcial (28-23), roto por Vázquez (30-23, 15’) en un choque precioso y en el que los aurinegros peleaban cada rebote, cada acción, y en el que Rudy reclamaba su cuota de protagonismo (30-26, 16’), con otro triple.

Vázquez y Doncic se intercambiaban canastas (32-28, 17’), con el séptimo punto del esloveno, revulsivo de los merengues. El Madrid ya corría y jugaba más fluido, casi sin dar tiempo al balance defensivo tinerfeño, dominando este período.

Faltaba por aparecer Jaycee Carroll y lo hizo para liderar otro 0-4 parcial con el que reducir a dos primero la desventaja, (34-32, 19’), y tras un tiple suyo (36-35) darle la oportunidad a los madridistas de ponerse por delante, que no desperdició Doncic, el mejor de los suyos (36-37) a ocho segundos del descanso. Pero Javier Beirán, con el séptimo rebote ofensivo del equipo, aprovechó sobre la bocina para, al menos, llegar al descanso con una ventaja tan merecida como corta (38-37).

Facundo Campazzo lideró la vuelta al marcador del Real Madrid (40-43, 23’) nada más empezar el tercer cuarto, mientras Fran Vázquez sostenía a los canaristas (42-43 y 44-44, 25’) en un cuarto errático en la ofensiva para los dos equipos. El de Chantada, con un mate (46-48), alcanzó su punto número 16, y quiso despertar a sus compañeros para tomar la delantera, pero Thompkins, con paciencia (46-50 dejaba el período en 8-13 parcial forzando al tiempo muerto de Katsikaris.

Aunque Davin White, con un triple, ponía a Iberostar solo a punto (49-50, a 2’31”), cuatro puntos seguidos de Rudy obligaron otra vez a Katsikaris a parar el duelo (49-54, 29’), que no encontraba vías para atacar al rival, quedándose en solo 11 puntos en este parcial, para entrar en el definitivo con la ya preocupante desventaja de siete puntos (49-56).

Pero siguió ampliando renta el conjunto madrileño (49-58); el parcial era ya 0-11 (49-61, a 8’38” del final) tras un 2+1 de Doncic…y lo peor era la sensación de que el equipo se diluía con el paso del tiempo. Tobey rompía la sequía (51-64), y Abromaitis firmaba un pequeño 4-0 (53-64 a 7’07” del final), pero Laso no dejó lugar para el sueño de la remontada frenando, por si acaso, el partido.

Aun así siguió abierto ese parcial, con un nuevo aro de Tobey (55-64), aunque había que apelar a la heroica, y más con el siguiente triple de Thompkins (55-67) y una pérdida de balón tinerfeña que finalizó, con triple, Doncic (55-70, 36’).

Sobraron los últimos cuatro minutos (55-72), demostrando su fondo de armario uno de los mejores equipos de Europa. Atascado el Iberostar ante la superioridad merengue, y sin soluciones, se dejaron llevar, con orgullo pero erráticos, en un final inmerecido, con mayor diferencia en el marcador que la real sobre el parqué del Gran canaria Arena.

A dos minutos para el final (57-75) el choque estaba sentenciado y los jugadores hicieron la guerra por su cuenta, como pudieron, haciendo del partido un correcalles esperando el final, que certificó el pase a la gran final, una vez más, del Real Madrid, superior en la segunda parte a un cuadro, el canarista, que sigue haciendo su historia, y al que solo le falta por derribar el muro de semifinales, pero que ya se codea entre los grandes, con un respeto ganado a pulso.

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