@juanjo_ramos
José Naranjo parece maduro, tranquilo e ilusionado. Se le ve concienciado del papel que va a ocupar en el elenco de protagonistas que Alfonso Serrano está poniendo en manos del director, Joseba Etxeberria, para que ofrezca al espectador una serie que enganche a partir del 20 de agosto.
Esta vez no será una superproducción de presupuesto ilimitado. Por eso, los que mandan saben que tendrán que atrapar al espectador con un par de buenos capítulos iniciales. De esos que sirven para presentar bien la trama, mostrar la riqueza de los personajes y su futura capacidad de crecimiento. Deberán demostrar que son capaces de aguantar los embates de la competencia, que los habrá, y que no existirá momento para el aburrimiento.
Y claro, como en toda serie que se precie, el protagonista debe tener personalidad, continuidad y embrujo para enamorar a los que ven sus evoluciones cómodamente ubicados en su asiento. Ese peso le corresponde a Naranjo, que lleva dos temporadas sin sentir esa responsabilidad. Con ganas de hacerlo, pero siendo actor de reparto en otras series. El onubense ha dado un paso atrás en su carrera, firmando por una producción más modesta, para sentirse importante. Pero ha elegido Tenerife por algo. Sabe que en el Heliodoro, si las cosas van bien, el paso atrás no será más que un impulso.
Y sabe también que si recupera el brillo de la 15/16 será imparable. Pero conviene ser sensatos, observar los antecedentes y entender que nada es tan rápido ni tan sencillo. Puede que le cueste rendir o, simplemente que surjan contratiempos que se lo impidan, como le sucedió a Juan Villar o Samuele Longo la pasada temporada. Además, una serie no funciona si la trama no está bien escrita y dirigida. Tampoco si el reparto que rodea al protagonista es malo. Pero por algo se empieza. Y tener a la estrella ya despierta la atención del espectador. Quedan poco más de dos semanas. El estreno será el día 20, aunque por aquello de los plazos, seguirán pudiendo unirse actores de refuerzo hasta el 31.