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El pequeño éxito (26-2-14)

Por @juanjo_ramos

La UD Las Palmas manda ahora en Canarias. Nos guste o no, es así. Es verdad que sigue en Segunda con el CD Tenerife. Pero aspira al ascenso a Primera de forma estable en estas tres últimas campañas, jugando el play off en las dos anteriores y defendiendo el liderato en la actual. En ese tiempo, los nuestros recuperaron la categoría después de dos años en el infierno de la Segunda B, lograron la permanencia y han malvivido este curso. Es verdad que el conjunto pío pío no acaba de rematar su progresión con el salto a la máxima categoría y, de tanto rozarlo, puede terminar por caerse. Pero no es menos cierto que anda más cerca del éxito que del fracaso. En cambio, a este lado del charco, la evolución se frenó en seco el pasado mes de agosto.

Son ciclos. A la entidad blanquiazul le tocó entre 2004 y 2010. Fueron años de neta superioridad sobre el eterno rival, que pasó por la Segunda B y contempló con envidia el ascenso a Primera con Oltra a los mandos en aquella mágica 2008-2009 de los Alfaro, Kome, Juanlu, Nino y compañía. Ahora les toca a ellos ser el equipo de calidad, el club ambicioso y la afición eufórica que exige, pero empuja ilusionada hacia el éxito.

Las Palmas ha sido capaz incluso de convertir su no ascenso ante el Córdoba, un fracaso deportivo y una desgracia por la famosa invasión, en algo positivo. Apeló al orgullo de pertenencia, a la identificación y batió récord de abonados y adhesiones. Todo el mundo remando en la misma dirección desde el primer minuto. Justo lo contrario que en Tenerife, donde reinaron la división, las obsesiones y los intereses particulares.

Ellos supieron fichar bien para rematar una plantilla válida. Nuestro equipo arriesgó para dar dos pasos adelante y dio uno atrás por culpa del desacierto en la elección de los refuerzos. Su entrenador tuvo respaldo, el nuestro una crítica creciente. Su presidente tiene mensaje, el nuestro no.

Se puede decir que, a día de hoy, nos ganan en casi todo. Pero esto era así ya el 28 de septiembre, en el derbi de la primera vuelta. Entonces, el Tenerife fue capaz de sobreponerse y ganarle a Las Palmas en su mejor partido de la temporada.

La dinámica general es más difícil de cambiar. Requiere tiempo y cambios profundos. Pero en las épocas de crisis también se logran pequeños éxitos. Una victoria en Gran Canaria sería, desde luego, un pequeño éxito.