Por @josefelipem
Sabía que resultaría duro, que recibiría insultos y sería blanco de todas las iras, pero no esperaba tanto. Cuando Steven Defour saltó el 25 de enero de 2015 al césped del estadio Maurice Dufrasne de Lieja y miró al fondo de los ultras del Standard pudo ver una gigantesca bandera cubre-grada en la que aparecía Jason, el mítico protagonista de la serie de películas Viernes 13, con un machete en la mano y su propia cabeza en la otra. No era algo nuevo, porque en la temporada anterior se había mostrado otra bandera, esta vez con la secuencia de la película Scarface, el problema es que en vez de a Al Pacino, al que se podía ver en el dibujo era al entrenador del Standard acribillando a los jugadores del Anderlecht. Defour había cruzado la acera firmando por el equipo de Bruselas y aquello no podía quedar así.
“Rojo o muerte” decía la bandera, en alusión a los colores del Standard, históricamente el club de Valonia y los francófonos belgas, que aquella noche se veía las caras con su eterno rival, los violetas del Anderlecht, club de Bruselas que representaba a los flamencos, que en su día fueron mayoría en la capital. La cosa funcionó, porque a Defour se le vio especialmente nervioso en todo momento, tanto que, en la segunda mitad, propinó un balonazo con el juego parado a un grupo de aficionados locales, lo que provocó que se lanzaran tantos objetos al terreno de juego que el colegiado tuvo que parar el choque. En medio de los gritos y las airadas protestas, Defour fue expulsado por aquella acción, pero el jugador dijo que no se quería marchar. Desquiciado por todo lo que había a su alrededor permaneció algún tiempo en el césped, hasta que decidió marcharse aplaudiendo de forma irónica a la afición del Standard. Aquella ciudad había hecho bueno su sobrenombre de la Ardiente Lieja.
Aquel había sido el último capítulo de una rivalidad que iba más allá del fútbol y que enfrenta a dos comunidades y dos regiones, Valonia y Flandes, que nunca han convivido de la mejor forma en la tranquila Bélgica, un país dividido en tres partes si sumamos Bruselas-Capital, denominación de la tercera región. Sería complicado explicar las subdivisiones del país, que, como ocurre en España, mantienen con autonomía económica y educativa a las diferentes regiones que la componen, pero, para plantear una explicación rápida y entender los motivos de lo ocurrido con Defour, el Standard, bandera de Valonia, está considerado un club obrero, mientras que el Anderlecht, referente de Bruselas y también de Flandes, siempre ha estado vinculado a las clases pudientes de la capital. “Nosotros trabajamos y ellos gastan”, suele decirse en Lieja y Namur, la capital valona. Las diferencias también llegan a la hora de jugar a fútbol, pues el Standard siempre se ha caracterizado por un juego físico y aguerrido, mientras que el Anderlecht ha defendido un estilo claramente apoyado en el buen trato al balón. En el caso flamenco la radicalización es mayor, pues su idioma, principal herramienta y vínculo cultural, corre serio riesgo de desaparecer debido a que su población mengua con los años.
La rivalidad futbolística entre ambos equipos es relativamente nueva. El Anderlecht no empezó a despuntar hasta la década de los 40 del pasado siglo y el Standard tuvo que esperar diez años más para ganar una liga, pero lo cierto es que, ante la ausencia de un equipo referente en Namur, el conjunto de Lieja se presentó como el orgullo deportivo de los valones. Solo 13 jugadores habían hecho antes lo que Defour, jugar en el equipo violeta después de haberlo hecho en el rojo y, para colmo de males, él era belga, por lo que sabía perfectamente el calibre de aquella afrenta. Además, mientras vistió de rojo siempre se caracterizó por defender a aquel club, viendo varios encuentros desde la grada de los Ultras Inferno del Standard.
¿Qué pasó luego?
Las autoridades belgas, pendientes de tratar de unir el país, que siempre se encuentra con la amenaza de ser dividido en dos, se pusieron manos a la obra para castigar a los autores de la pancarta. El club fue multado, así como varios aficionados a penas de 5.000 euros de multa y seis meses sin poder entrar a recintos deportivos. El estadio del Standard fue cerrado durante varios encuentros. Defour aguantaría una temporada más en el Anderlecht y ahora milita en el conjunto inglés del Burnley.
La ficha:
Standard Lieja: Thuram- Ullien, Milec, Scholz, Ciman, Van Damme, Faty, Carcela (Lumanza, min 86), Bia (M’Poku, min 68), Louis (Ono, min 78), De Camargo.
RSC Anderlecht: Proto, N´Sakala, Deschacht, Colin (Marin, min 75), Heylen, Dendoncker, Najar, Defour, Tielemans (Iseka, min 76), Bi Cyriac, Álvarez (Klještan,min 59).
Goles: 1-0, min 64: Ciman. 2-0, min 88: De Camargo.
Árbitro: Alexandre Boucaut. Mostró amarillas a Ciman, Carcela, Louis, N’Sakala y Vanden Borre (banquillo). Expulsó por dos amarillas a Defour.
Incidencias: Partido jugado el 25 de enero de 2015 en el estadio Maurice Dufrasne de Lieja, ante 27.700 espectadores.
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