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El partidazo

Por @juanjo_ramos

Tengo un amigo que en esta etapa de confinamiento ha decidido que su siguiente viaje de vacaciones será a Nicaragua, ha aprendido quién va líder en la liga de Bielorrusia y hasta pronuncia alguna palabra en tayiko (Tayikistán tampoco ha parado de competir). Sí, le gusta tanto el fútbol que ha visto lo que había disponible.
Otros nos hemos encerrado con fervor silencioso en los clásicos. El Argentina-Inglaterra del 86, el Brasil-España de Cardeñosa en el 78, el recorrido por el exitoso Mundial de Sudáfrica, un buen Madrid-Barça o el derbi de la temporada pasada… daba igual con tal de ver algo de fútbol.
Viendo a los jugadores superar los test esta semana, al menos uno puede pensar que la sequía acaba pronto. De momento, nos agarramos a la Bundesliga. Empieza en apenas ocho días y ya el Borussia Dortmund-Schalke 04 nos parece un partidazo imperdible.
Habrá que acostumbrarse al fútbol sin público, a las jornadas cada tres días y al búnker en el que se convertirá cada equipo, sin entrevistas ni ruedas de prensa de asistencia masiva, para evitar contagios. Pero todo lo daremos por bueno después de la escasez.
Sí, lo reconozco. Lo he echado de menos. Ni en verano, unas veces por la selección y otra por esos bodrios intragables de pretemporada, estamos tanto tiempo sin ver un partido. Lo necesitamos.
Pero a riesgo de repetirme con respecto a artículos anteriores, más lo necesitan aquellos que recuperarán su trabajo o volverán a tener ingresos derivados de la reanudación del fútbol.
Fíjense en un detalle: unas 50 personas se han sometido a los test de la Covid-19 en el Heliodoro. De ellos, solo 26 eran futbolistas. Fotógrafos, un cámara de televisión, el nutricionista, personal de seguridad… ellos demuestran que esta industria va mucho más allá de los once que corren detrás del balón cada fin de semana. Por eso, y no por el vicio o la costumbre, algunos estamos deseando ver el próximo partidazo en España cuanto antes.