Por @josefelipem
«Que jodan al Papa». Pese a que el sectarismo religioso ya ha abandonado en gran medida a los duelos entre el Glasgow Rangers y el Celtic de Glasgow, lo cierto es que este insulto suele corearse aún desde la grada que ocupan los seguidores azules. El Rangers, protestante, y el Celtic, católico, son claros exponentes de una rivalidad que todo el planeta conoce, pero no son las únicas gradas del mundo en el que la religión esté presente.
Además de las connotaciones ortodoxas que pueden verse, por ejemplo, en estadios rusos, en Polonia, uno de los países más católicos del mundo, los ultras no lo son menos. Por eso, cuando en la eliminatoria previa de la Europa League de esta temporada quedaron emparejados el Rangers con el Legia todo apuntaba a que, por esas cuestiones religiosas, saltarían chispas en las gradas de ambos recintos deportivos.
En la ida, en el estadio del Ejército Polaco, ambos conjuntos empataron a cero, dejando todo pendiente para la vuelta, en Ibrox Park. Hasta el feudo de los Rangers se desplazó un buen número de polacos, otros muchos acudieron desde Irlanda, donde el 3 % de la población es polaca, para estar al lado de los suyos y para recordar a alguien muy especial para ellos. Cuando el conjunto de los militares saltó al cespéd, los hinchas del Legia extendieron una bandera cubre-grada en la que se podía ver a Juan Pablo II sonriendo con el lema ‘No tengan miedo’, lo que provocó el abucheo general de todo el estadio.
La figura del papa Juan Pablo II, además de por ser nacido en Cracovia, genera especiales simpatías en los estadios de su país. Cuando la Alemania nazi ocupó Polonia, Karol Wojtyla fue atropellado por un camión militar para luego escapar de una redada alemana hasta esconderse en la casa de un religioso, algo que le salvó la vida y le proporcionó cierto halo de misticismo. Su fuerte anticomunismo, enfrentándose públicamente a la URSS, además de haber sido portero de fútbol aficionado y su amor por este deporte (era aficionado del KS Cracovia), hicieron el resto. Su amor por el Cracovia era tal que, cuando falleció, desde el club anunciaron que habían perdido a «un compañero».
No era la primera vez que ocurría algo similar, pues el sector más radical de los seguidores del Legia Varsovia, conocidos, además de por su espectacularidad a la hora de animar, por su racismo y sus claras posiciones de nacionalistas y xenófobas, ya habían dejado clara su gran fe en un duelo de 2010 frente al ADO Den Haag neerlandés. En aquella ocasión desplegaron una pancarta cubre-grada con y la imagen de Jesucristo y el lema Dios salve a los fanáticos (seguidores de fútbol).