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El Oviedo registra su media de asistencia más baja del último lustro

Redacción Deporpress| Los resultados suelen marcar tendencia en el fútbol y son un factor determinante a la hora de fidelizar a los aficionados o de provocar su deserción en las gradas. El Real Oviedo, como suele pasar con los equipos con cierto pedigrí en Primera División, tampoco es una excepción en ese sentido. Salió de las catacumbas de la Segunda B en 2015 y, durante el último lustro, se ha empeñado en recuperar la púrpura de antaño con proyectos que hiciesen soñar a las gradas del Carlos Tartiere con un regreso a la élite del fútbol nacional.

El club carbayón concluyó en la novena plaza su reincorporación al fútbol profesional en la temporada 2015/16, a apenas 5 puntos de la zona de playoff. Al curso siguiente, con Fernando Hierro en su banquillo, mejoró un puesto y terminó octavo, en un ejercicio en el que el CD Tenerife logró asomarse por primera y última vez a las eliminatorias de ascenso desde que este sistema se implantó con el formato actual.

Como sucede en la isla, la permanencia es un mínimo que se da por hecho y el objetivo se sitúa siempre más arriba. Juan Antonio Anquela casi lo consigue en la campaña 2017/18. Los asturianos volvieron a mejorar un puesto en la clasificación y terminaron séptimos, pero fue el Numancia el que jugó el playoff por mejor average. En cualquier caso, la semilla de la ilusión ya se había instalado en el corazón de los aficionados que, cada año, veían más cerca la posibilidad de pelear por cosas importantes, sobre todo porque el club, desde 2012, había sido adquirido por parte del multimillonario mexicano Carlos Slim.

Pero la Segunda División es una de las categorías más complicadas del fútbol europeo y el Real Oviedo, pese a estar cerca de su objetivo toda la temporada, concluyó octavo el curso 2018/19. La entidad observó una involución y decidió confiar el proyecto a Sergio Egea desde el mes de abril cesando a Anquela, pero el argentino no terminó de dar con la tecla aunque, al menos, acabó por delante del eterno rival, el Sporting de Gijón. La paciencia con Egea se terminó en la jornada 5 de esta misma campaña y su sustituto, Javi Rozada, tampoco logró enderezar la situación y acabó siendo cesado hace apenas 15 días.

La consecuencia inmediata ha sido que los aficionados han dado la espalda al equipo con respecto a su nivel habitual de asistencia al Carlos Tartiere, que registra en este ejercicio su media más baja (12.805 espectadores) de las últimas cinco temporadas. La cifra, ni mucho menos, es pequeña si se la compara, por ejemplo, con la de fieles que acuden a cada partido del Tenerife en el Heliodoro Rodríguez López. Pero en las oficinas del Real Oviedo existe preocupación porque, por el camino, han desertado casi 2.000 espectadores respecto a los 14.189 que acudían de media tras el ascenso a Segunda, según datos aportados por el diario El Comercio.

En cualquier caso, el Oviedo no estará, ni mucho menos, solo este domingo ante el Tenerife. El club ha decidido incentivar la asistencia con entradas a precios especiales para los acompañantes de los abonados y también ha habilitado paquetes especiales de invitaciones para peñas y colegios.

Hasta la tarde de este jueves, casi 5.000 aficionados habían solicitado ya sus entradas o invitaciones, una cifra similar a la que ya se dio con motivo de los partidos ante el Albacete y el Alcorcón en los que el Tartiere registró una entrada final de 18.000 asistentes al estadio.

El feudo del Real Oviedo es ahora mismo el quinto de toda la Segunda División al que más acuden sus aficionados por detrás de La Romareda (22.772 espectadores de promedio), El Molinón (19.749), La Rosaleda (16.438), Ramón de Carranza (15.843) y Riazor (14.970).