Redacción Deporpress | 543 minutos. Es la triste cifra que golpea la realidad de Jorge Sáenz desde su salida de su tierra natal. El central formado en la cantera del CD Tenerife ha visto estancada su prolífica ascensión, habitual en las categorías inferiores de la Selección Española, ante el maltrato de dos clubes de la élite: el Valencia y el Celta.
Medio millar de minutos en competiciones oficiales desde que dijera adiós en el club que le vio crecer hasta su afianzamiento como uno de los líderes de la zaga. Porque lejos queda aquel 9 de junio de 2019, donde el Tenerife despedía el curso con victoria ante el Real Zaragoza (1-0), pero también con la marcha de valores como el propio Sáenz o Raúl Cámara entre lágrimas.
A cambio de 2 millones de euros, el 1 de julio se hacía efectivo el traspaso hacia la liga de las estrellas, recalando en uno de los históricos de España: el Valencia. Comenzaba un sueño donde la exigente capital del Turia tendría que esperar, pues sin tiempo de vestir los colores ches oficialmente, tocó hacer las maletas para pasar una fase de rodaje en Vigo, mediante un acuerdo que reflejaba dos años de cesión en el contrato, sirviendo como moneda de cambio para que Maxi Gómez pudiera cambiar Galicia por la Comunidad Valenciana.
En Balaídos, no encontró su momento ni la confianza de sus diferentes jefes: Fran Escribá, Óscar García y, en última instancia, Eduardo Coudet. “Les he avisado que no contarían, han tenido oportunidad de salir y no lo han hecho”, reflejaba recientemente Coudet sobre la situación de Sáenz y su compañero de equipo Juncá. “No se quedaba sin trabajo. Pudieron ir a otro lado. Si tú tienes esa opción… ¿Qué harías? Fue lo que sucedió, son decisiones de ellos. Lo respeto, pero no comparto. Ellos deciden quedarse sabiendo que no van a tener participación. Yo respeto todas las decisiones. Esto es fútbol profesional, no es un spa. Pero nunca les he faltado el respeto. Tienen todas las atenciones que necesita un jugador”.
Precisamente, el pasado fin de semana, los dos clubes en cuestión se citaron en Mestalla con motivo de una jornada liguera. Ganaron los de su propiedad: el Valencia (2-0).
En esta temporada, no ha sumado minutos, mientras que su última convocatoria se remonta al 14 de diciembre. Dos meses en el ocaso, entrenándose aparte y sin sentirse futbolista. El principio del fin de la tortura concluirá en junio, una vez concluya su segundo año de cesión con los celestes y vuelva a Valencia, donde la entidad tendrá que tomar una decisión sobre su futuro.