Redacción Deporpress| La irrupción de Jorge Padilla en el Tenerife, durante la pasada campaña, supuso un soplo de aire fresco para los blanquiazules. Con solo 18 años, el majorero debutaba con el primer equipo en el último partido de Sesé Rivero como técnico. Fueron apenas 12 minutos en la derrota frente al Almería en el Heliodoro (1-3), pero al menos ya había derribado la primera puerta.
Tras el parón navideño, Padilla disputó su primer partido como titular, también en casa, frente al Albacete. Era su tercera aparición con la camiseta del Tenerife y Rubén Baraja ya le había dado galones por delante incluso de Malbasic y Naranjo, a los que el club trataba de darles salida en el mercado de invierno.
El atacante majorero formó junto a Dani Gómez y fue el encargado de abrir el marcador en el minuto 9, iluminando el camino del Tenerife hacia una victoria coral por 4-2 que se redondeó con aciertos de Suso Santana, el propio Dani Gómez y Álex Muñoz.
Como suele suceder con cualquier canterano con talento que aterriza en el primer equipo, se dispararon las expectativas con Padilla. Fue titular también en la salida ante un candidato como el Huesca (2-1) y también en la victoria en la isla contra el Girona (1-0). Luego, desgraciadamente, llegó la pandemia. Se paró el fútbol y también la inercia positiva del delantero en el Tenerife.
Participó en otros cinco partidos cuando se reanudó la Liga, pero sin tanto protagonismo. 12 minutos en El Sardinero, 29 en el Juegos del Mediterráneo, 18 en Alcorcón y 1 en el Heliodoro ante el Lugo. Baraja le volvió a premiar con la titularidad en la última jornada, sin nada ya en juego, contra el Numancia en Los Pajaritos donde disfrutó de 53 minutos.
Esta temporada debía haber supuesto su eclosión definitiva. El club apostó por él cuando el director deportivo, Juan Carlos Cordero, le firmó un contrato profesional hasta 2025. Pero el curso de su reválida solo ha servido para confirmar su ocaso en el Tenerife. Con 19 años, y toda una carrera futbolística por delante, su progresión como blanquiazul no solo se ha estancado. Ha involucionado.
Ha tenido más competencia en la delantera a la hora de hacerse con un puesto. Fran Fernández lo utilizó como ‘agitador’ saliendo desde el banquillo en las primeras cuatro jornadas. Su saldo fue de 7 minutos contra el Málaga, 35 ante el Alcorcón, 13 frente al Mirandés y 6 en la visita a Mallorca.
Luego Jorge Padilla desapareció del mapa hasta la décima jornada, justo cuando un gol suyo en Fuenlabrada, donde tuvo 33 minutos, salvó a Fran Fernández de un cese cantado al conseguir arrancar un punto en el feudo de los madrileños.
Tras el rescate realizado por el majorero, tuvo 11 minutos frente al Zaragoza, 23 en el derbi frente a Las Palmas celebrado en Gran Canaria y otros 31 minutos en la derrota en casa frente al Logroñés que supuso el final de Fernández como entrenador blanquiazul.
Durante la etapa de Ramis, recibió la alternativa como titular en el Heliodoro ante el Leganés, donde jugó 59 minutos. Luego participó durante 14 minutos en el Tartiere, 31 minutos en el Anxo Carro y 33 en casa contra el Fuenlabrada.
Desde la cita ante los madrileños, celebrada el 31 de enero, Jorge Padilla solo se ha puesto la camiseta del Tenerife en dos ocasiones más. Durante 18 minutos en La Romareda, el 6 de marzo, y otros 7 minutos en Montilivi el pasado 1 de mayo. Unas cifras que solo confirman su ocaso como blanquiazul. Quizá porque, desde que llegó Ramis al banquillo, no ha estado presente en ninguno de los triunfos conseguidos bajo la tutela del técnico tarraconense.