Redacción Deporpress | Además del delantero centro, Juan Carlos Cordero trabaja en incorporar a un centrocampista que acompañe en esta larga temporada a Aitor Sanz, Zarfino, el canterano Javi Alonso y el polivalente Alberto Jiménez.
El mediocentro debe ser reforzado antes de que expire el mercado de verano el próximo lunes, y uno de los futbolistas que se ha apuntado en la agenda del director deportivo es Ramón Folch, que no tiene minutos en el Elche tras el ascenso a Primera División.
Si finalmente Folch es el elegido y acaba llegando a la isla, el CD Tenerife se habrá hecho con los servicios de un auténtico obrero del fútbol, que se ha ganado cada oportunidad a pulso…y que no es para nada alérgico a los ascensos.
El propio jugador reconocía este verano que valora mucho «todo el camino que he recorrido, porque sé lo que es jugar en Preferente y he vivido ascensos de Tercera a Segunda B, de Segunda B a Segunda A y de Segunda A a Primera. He disfrutado todo este proceso y eso hace que valore más los triunfos».
Además el catalán (natural de Reus, equipo en el que estuvo cuatro temporadas llevándolo a Segunda División) ha tenido que sobreponerse a lesiones encontrar un hueco allí donde iba a probar, no lo tuvo nada fácil, e incluso probó fortuna más allá de nuestras fronteras, en Finlandia nada menos. Esa experiencia fue cuando decidió realizar un máster (es Ingeniero en Telecomunicaciones) en tierras finesas y aprovechó para no desligarse del fútbol, jugando en el equivalente a un Tercera División.
En otra entrevista Folch expone que ha jugado «en todas las categorías menos en Primera División. Comencé en Primera Catalana, en Preferente, Tercera». Y ahora podría verse, a sus 30 años, aparcado del sueño de debutar en la máxima categoría si tiene que salir del Elche, en el que fue pieza fundamental para Pacheta y conseguir el ascenso. Jugó nada menos que 33 partidos, casi 2.500 minutos, pero claro, Pacheta no continuó en Primera siendo reemplazado por Jorge Almirón, entrenador representado por la Agencia de su presidente, que le ha cerrado las puertas, de momento, de debutar en la élite.
Tras formarse en el Reus probo fortuna dos años en el Roda, empezando su periplo por el ‘fútbol modesto’. Su entrenador allí, Isaac Fernández, lo reclutó luego para el Vilafranca. Cambrils, Amposta y Conquense, todos ellos en Tercera División, también vieron crecer a Folch. Fue en Cuenca (lo apodaban «el pulpo» y «el quitanieves» por su estilo de juego y capacidad de robar balones) donde saboreó el ascenso a Segunda B, que le abrió de nuevo las puertas del Reus, su casa, en 2013.
Tras esos cuatro años en el Reus, incluyendo el ascenso a Segunda en el último, firmó en el Real Oviedo, jugando 41 y 34 partidos respectivamente en sus dos cursos allí, antes de llamar la atención del Elche. El resto es historia por escribir para un jugador hecho así mismo.