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El Náutico vuelve a reunir a una madre ucraniana con su hijo

Aleix Valero y Dani Cerdeña (Santa Cruz de Tenerife) | El Náutico vuelve a reunir a una madre ucraniana con su hijo. Vladyslav Semerich llegó como una de las caras nuevas del equipo EBA del Real Club Náutico de Tenerife (RCNT) para esta  temporada, que vive sus últimas jornadas de la liga regular.

Dentro del Grupo BA, los insulares son sextos en la clasificación tras derrotar este pasado fin de semana al segundo clasificado y en su cancha, el Socuéllamos. Los de Ciudad Real lo habían ganado casi todo en casa. Solo el todopoderoso Real Madrid (22 triunfos en 22 jornadas), había sido capaz de derrotarles en su Pabellón.

Esa victoria permite ahora al RCNT seguir con posibilidades de meterse en el playoff por el ascenso a LEB Plata. Semerich volvió a ser importante con 13 puntos, 5 rebotes y un tapón para el 63-69 final. El rendimiento del ucraniano está siendo formidable todo el curso, pero estas últimas semanas tiene una motivación extra muy especial.

Y es que a sus apenas 18 años, ‘Vlad’ llegó a la isla huyendo de la invasión rusa a su país. El RCNT apareció en el momento justo para fichar a un jugador que, estando concentrado con una selección, sabía que si volvía a pisar suelo ucraniano, ya no podría salir. Había entrado en vigor la ley que obliga a todos los varones entre 18 y 60 años a formar parte del ejército para defender su país. Él lo que quiere es ser jugador de baloncesto, ser un profesional y progresar.

Sin volver a pisar Ucrania, y con Tenerife convertida ya en una realidad, ahora ha podido, casi un año y medio después, volver a abrazar a su madre y a su tía. La sección de baloncesto del RCNT llevaba un tiempo trabajando para que el reencuentro fuera una realidad. Una iniciativa de su presidenta, Carolina Tabares, ha permitido recaudar la cantidad de dinero suficiente para que ambas puedan venir a Tenerife 15 días, y ver a Vlad después de tanto tiempo.

Un viaje en tren de más de 20 horas desde su ciudad, Horishni Plavni, hasta Varsovia para pasar una noche en territorio polaco; y después un vuelo directo hasta Tenerife Sur, permitieron a su madre, Vyktorya Semerych, y su tía, Maryna Borysova, volver a abrazar a Vladyslav, e incluso verle en acción en uno de sus partidos de Liga EBA. «Ahora estoy muy bien y quiero quiero darle las gracias al RCNT» señala el pívot en esta ENTREVISTA DEPORPRESS, en la que cuenta su historia; la historia de un chico que quiere triunfar en el baloncesto y al que la maldita guerra le separó de su familia.

La historia de Vladyslav Semerich

«Empecé a jugar al baloncesto cuando tenía 8 o 9 años en el colegio. Un entrenador me invitó a probar porque era muy alto para mi edad y me apunté. Íbamos a jugar torneos por Ucrania y cuando ya tenía 14 años me llamaron para la selección nacional U14. Empecé a jugar muchos torneos, campeonatos de Europa. Entonces el Cherkassy Mavpy (un club de la Segunda División ucraniana) me llamó. Así que empecé a jugar baloncesto profesional con 15 años. Aunque no tenía muchos minutos al principio, para mí fue una gran experiencia porque era empezar con mi carrera profesional. En el segundo año me fue mucho mejor porque empecé a sentirme más cómodo. Jugaba con 16 años y también en la selección U16. Esa temporada fue mucho mejor para mí, jugaba contra jugadores mucho mayores que yo. Estuve en ese equipo hasta los 17 años y con buenas estadísticas, como 15 puntos por partido. Teníamos un equipo muy joven y yo era el más grande, así que jugaba casi todo. Antes de terminar esa temporada también me llamaron de la U17, pero de la selección 3×3 para los torneos de la FIBA. Jugué la Copa del Mundo 3×3 y terminamos cuartos. En semifinales perdimos contra Bielorrusia. Al mes siguiente jugamos la Eurocopa también 3×3 y quedamos segundos; perdimos la final contra Eslovenia. Después volví a mi club y empezamos la nueva temporada; yo me sentía muy cómodo, con confianza, y estaba jugando muy bien, con más experiencia. Pero a mitad de la temporada estalló la guerra y no pudo terminarla porque se paró la competición. En invierno salí de Ucrania para jugar en Rumanía y huir de la guerra. Estuve dos meses viviendo allí y entrenando con un equipo de la Segunda División también. En verano sabía que llegarían las competiciones de selecciones 3×3 en categoría U18. Entrenamos casi un mes y jugamos varios torneos en diferentes países, nos preparamos desde junio para esa Copa del Mundo U18 que se jugó en agosto. El problema era que también tenía la Eurocopa 5×5 al mismo tiempo; en julio y esa no nos salió muy bien. Cuando terminé esa Eurocopa volví a la preparación del Mundial 3×3. Ganamos a casi todos en nuestro grupo, solo perdimos contra Lituania. En cuartos de final ganamos a Letonia y en semifinales perdimos contra Francia. Y nos volvimos a encontrar con Lituania en el tercer y cuarto puesto…y perdimos otra vez, por un solo punto».

Solo, y sin poder volver a Ucrania

«Después de esa Copa del Mundo ya no volví a Ucrania. No es que no quisiera volver, es que no podía. Si volvía a mi país ya no podría salir porque los hombres de 18 a 60 años ya no pueden salir debido a la guerra. Hablé con mi agente desde el hotel en Hungría para encontrar un equipo para la nueva temporada y empezamos a decidir lo que podíamos hacer, a qué país ir, a qué equipo y con qué nivel de juego. Me dijo que una buena opción sería España porque el nivel es muy bueno y tienen muchas competiciones. Yo solo conocía la Liga ACB, no había oído hablar de LEB Oro, Plata o de la EBA. De Ucrania conocía la trayectoria en España de Artem Pustovyi. Empezamos a decidir a qué equipo y qué liga española podría ir, y entonces me habló de la posibilidad de venir a Tenerife. “¿Islas canarias?”, pensé, “¿Cómo un paraíso? Claro que voy”. El clima es muy diferente en Ucrania y aquí casi todo el año es verano. Estoy muy feliz de estar aquí y jugar en el Náutico. Solo puedo dar las gracias a toda la directiva del club. Desde entrenadores, compañeros de equipos y hasta el último trabajador por darme la oportunidad de jugar aquí. Puedo trabajar duro para jugar en los próximos años en ligas más altas. Voy a cumplir 19 años y puedo jugar otra temporada en Liga EBA, luego dar el salto a LEB Plata, Oro… Este año tenemos una gran plantilla en el equipo, una mezcla de veteranía y juventud, y todavía tenemos alguna posibilidad de clasificarnos para el playoff. Tenemos que ganarlo todo y hay que intentarlo. Si ganamos más después de ganar a Socuéllamos (contra Autocares Daimiel) podemos hacerlo. Creo que somos el equipo con mejor química dentro del vestuario de la Liga, todos somos amigos y salimos a tomar café o a la playa; somos más amigos que compañeros de equipo. No sé de dónde salieron las conversaciones con el Náutico porque lo llevaba todo mi agente. Yo estaba en Hungría después de la Copa del Mundo porque no podía volver a Ucrania, tenía que estar siempre en el extranjero. Tenía que tomar una decisión rápido, quería España pero había que encontrar un equipo. Creo que había otra opción en EBA, pero  vinimos al Náutico. La decisión la tomé en solo una hora mientras estaba en el hotel. Cuando acabe esta temporada volveré a la selección de Ucrania; esta vez para jugar la Eurocopa con la U20 en Macedonia, pero todavía no es seguro. Espero ir, pero todavía no hay lista oficial».

Su llegada a Tenerife

«La recuerdo muy bien porque estaba lloviendo y yo venía del aeropuerto del sur en bus hacia Santa Cruz. Me habían hablado muy bien del clima, el Sol, las vistas…y nada más aterrizar llovía (risas). Después entrené con el equipo, desde el primer entrenamiento supe que me iría bien. Mis compañeros de equipo me recibieron muy bien, me preguntaban cómo estaba, también por la guerra y por mi país. Me ayudaron en todo. Los primeros momentos fueron muy difíciles. Apenas hablaba inglés, sabía palabras, pero no hablarlo. Es distinto saber palabras en un idioma que hablarlo. Cuando salí de Ucrania para jugar en Rumanía nadie entendía mi idioma y tenía que aprender inglés. Lo fui haciendo paso a paso para poder hablar con los compañeros y amigos. Lo más complicado es cuando terminas el entrenamiento, la ‘vida exterior’, y el español no es fácil. Apenas sabía decir “hola y adiós”. No he ido a clases, pero entiendo frases y palabras sueltas».

Feliz reencuentro

«Me siento muy feliz porque ha sido un año sin ver a mi familia. Estoy muy contento de que estén aquí y tratamos disfrutar de cada día que están aquí y visitar la isla, las playas, museos… No tengo hermanos ni hermanas, solo un primo. En mi país la situación está muy mal. Al menos sé que mi familia está en una zona segura, porque vivimos en Horishni Plavni, que es una ciudad de apenas 50.000 habitantes y está en el centro de Ucrania; es más segura. Veo las noticias a diario, hablo con mis amigos y me explican cómo está la situación. Ellos eran mis compañeros de clase y yo pude salir y jugar al baloncesto, pero ellos están ahora luchando, por el momento están todos bien, hablamos a diario».

Agradecidos al Náutico

«A Carolina quiero darle las gracias porque yo le pregunté por mi familia y desde el principio me dijo que quería ayudarme y encontrar algo y…lo ha hecho, simplemente lo ha conseguido. Me ha dado una gran oportunidad de reencontrarme con ellas. Me puse muy feliz cuando las vi llegar y también porque han podido verme jugar en el Pabellón. Cuando estaba en Ucrania yo vivía en otra ciudad y cuando venían a verme jugar me apoyaban y tenía que jugar incluso mejor o no cenaba esa noche (risas). No las veía hacía más de un año y fue muy emocionante».

NOTA: Su tía, Maryna Borysova, toma la palabra en este momento, porque su madre, Vyktorya Semerych, no habla inglés: «Es muy complicado para nosotras dos, para su madre y para mí. Desde aquí queremos dar las gracias al Náutico por el esfuerzo que han hecho para que podamos venir y reunirnos con Vlad después de un año; especialmente a Carolina (Tabares, presidenta de la sección de baloncesto). Nunca habíamos estado en España antes. Fue muy emocionante verlo jugar en el Pabellón el otro día, no parábamos de gritar y animarle. La situación en Ucrania es muy impredecible, nadie sabe qué va a pasar. Hoy puede que estemos sentadas en una terraza con normalidad, mañana pueden tirarnos cohetes desde Rusia. Puedes sentirte segura pero cambiar eso en un solo momento. Los cohetes pueden llegar desde diferentes lugares. Para llegar aquí tuvimos que ir desde nuestra ciudad a Polonia en tren porque no salen aviones desde Ucrania. Nos quedamos una noche en Polonia y cogimos un vuelo directo a Tenerife, y para la vuelta pasaremos por Madrid, después Varsovia y luego otros dos trenes hasta nuestra ciudad. La hospitalidad del Náutico ha sido increíble y queremos darles las gracias. Estoy encantada de que me hayan permitido ver a mi sobrino después de más de un año porque Vlad es la persona más cercana que tengo en mi vida. Es como un hijo para mí, y de verdad que ha sido increíble lo que ha hecho Carolina, es una gran mujer. Sabemos que Vlad está en muy buenas manos, ella es una gran persona».

Futuro en el baloncesto

«Mi ambición es jugar al máximo nivel mundial ¿Lenovo Tenerife? Eso es el futuro, necesito trabajar muy duro, progresar mucho. De momento no tengo el nivel de baloncesto que tienen ellos. No he ido todavía al Santiago Martín. Me gusta mucho ver baloncesto, pero prefiero ver partidos de la misma Liga en la que yo compito. Puedo ver un Zentro Madrid-  Aridane. Para mí es más interesante porque voy a jugar contra ellos. Como ídolos o referentes me gustan mucho Giannis Antetokounmpo y Kevin Durant. Yo juego de 4-5, aunque en EBA prefiero jugar de 5 porque soy grande y tengo más oportunidades para anotar. Me gusta tirar de tres también porque nadie me puede taponar, pero también me gusta postear. Si juego de 4 tengo que jugar más abierto, sé que en el futuro necesitaré jugar de 4 porque los 5 son más grandes y fuertes. Me gustaría seguir jugando en España porque es el máximo nivel en toda Europa, y ya empiezo a entender el idioma. Nada más llegar me decían que en tres meses hablaría español y puedo decir algunas cosas, pero no es un idioma fácil».