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El muro

por @juanjo_ramos

Jugar fuera de casa se le hace cuesta arriba al Tenerife. No es cuestión de esta temporada. Lo dicen los números. Históricamente gana poco en sus desplazamientos a la Península. El problema de esta temporada, como en el caso del juego y la clasificación, es la exigencia. Los de José Luis Martí necesitan regresar a la senda de las victorias a domicilio cuanto antes. El comienzo esperanzador del Mini Estadi quedó en nada porque los siguientes rivales estaban avisados (Valladolid), fortalecidos en su estadio (Lugo) o necesitados (Córdoba). Incluso, las tres cosas juntas.

Ahí empezó la dinámica negativa que solo ha podido frenar a base de sumar empates más o menos justos (Oviedo), milagrosos (Lorca) o increíbles (Sevilla). Incluso, las tres cosas juntas. No queda otra que empezar a ganar. Y como quiera que en estadios más asequibles no han sido capaces los blanquiazules, toca hacerlo en el de un candidato al ascenso como el Sporting de Gijón. Un recién descendido que ya ha fulminado a su primer entrenador, que estrenará a Rubén Baraja y que tiene a su afición de uñas.

Tampoco ayudan los antecedentes. Sí los históricos, porque no se suele dar mal El Molinón. No los más recientes, en los que ha caído con estrépito el Tenerife. Todo lo que no sea sumar los tres puntos este fin de semana sería volver a estrellarse contra un muro, el de los problemas para competir lejos de la Isla. Y convertir en otra final la visita del Cádiz del próximo jueves.

Martí salvó un match ball el pasado fin de semana contra el Reus. Pero las aspiraciones del equipo siguen amenazadas por cuanto su distancia con los puestos de privilegio resulta aún esclarecedora de su negativa trayectoria hasta la fecha. Su apuesta, arriesgada no hay que negarlo, puede haber resultado acertada. Lo confirmaremos si tiene continuidad en el capítulo de los resultados. De lo contrario volverá el debate. Y créanme: será con virulencia. Algunos de los que se quedan fuera tienen demasiado peso para que la transición once-banquillo sea tranquila. Y no por ellos, que seguro pensarán antes en el bien colectivo que en el individual, sino por algunos elementos peligrosos de su entorno.

Toca cerrar filas, ganar partidos, que el juego vaya mejorando, los lesionados se vayan recuperando y el mercado de invierno complete el círculo. Hay tiempo de volver a la buena senda. Pero de todo esto, como siempre en el fútbol, la clave es ganar. ¿O no ha sido esta semana una balsa de aceite? Pues eso.