Skip to main content Scroll Top

El momento de señalar

Por @juanjo_ramos

“No es el momento”. Sé que muchos odian esa frase porque prefieren el incendio, la sangre, el castigo sea cual sea el momento y cueste lo que cueste. Yo no. Por eso les emplazaba al final de la temporada para señalar cosas que han salido mal, errores, responsables y culpables. Que no todo es lo mismo, aunque lo parezca.

Este fracaso -porque así hay que calificar la temporada del CD Tenerife– tiene muchos culpables: jugadores que han rendido muy por debajo de las expectativas y otros que no han tenido la actitud adecuada; entrenadores que no han dado con la tecla; directores deportivos que no ficharon bien en verano ni en invierno y una cúpula del club desnortada y desbordada, tomando decisiones malas y/o a destiempo.

Empecemos diciendo que el máximo responsable es Miguel Concepción. Permitió la renovación de Joseba Etxeberria y aceptó su destitución en la jornada 5. Trató de calmar a las masas cortando la cabeza a Alfonso Serrano y eligió él mismo a un sucesor, Víctor Moreno, que no arregló el desaguisado anterior. Para colmo, aceptó dar salida de la peor manera al entrenador que más partidos ha dirigido en la historia del CD Tenerife: José Luis Oltra.

Es culpable por no marcar un rumbo deportivo concreto y por tomar decisiones en función de las críticas de un entorno tóxico y muy poco clemente en el inicio de la temporada. ¿Echar al presidente? No se puede. Es el máximo accionista. Yo lo que le pido es acierto y autocrítica en el terreno deportivo, que en el económico poca crítica se puede hacer.

Hablemos de Alfonso Serrano. Que queriendo cambiar la dirección hacia De la Barrera acabara tragando con la petición popular de mantener a Etxeberria fue su tumba. La apuesta por Nano, las salidas de Juan Carlos Real y Juan Villar o la ausencia de carácter competitivo en la plantilla están apuntados en su debe. Y eso que dejó 2 millones en caja de Bryan Acosta. Su desgaste empaña un balance no tan negativo como algunos quieren pintar. Pero era su hora de salir.

¿Y Etxeberria? Duró una pretemporada y cinco partidos. Suficiente para ver que aquello no iba a ninguna parte. Más que un equipo eran pollos sin cabeza corriendo para todos lados. Un desastre táctico del que costó recuperarse y que lastró a Oltra, que tampoco encontró una fórmula después de 33 partidos. Eso sí, sacó al equipo del descenso y nunca volvió a entrar. Su defecto: transigir con los gustos de la cúpula en las alineaciones y no sacar más de jugadores como Carlos Ruiz o José Naranjo. Con este último había encontrado la fórmula (pareja de ataque con Malbasic), pero la deshizo con los fichajes de invierno.

¡Ay el mercado de enero! Cinco incorporaciones, cero éxito. Víctor Moreno se ha estrenado de la peor manera. El Tenerife perdió a Bryan Acosta (además de Aveldaño y Joao), se gastó 1,3 millones de euros y pareció menos fiable después de esos movimientos que antes. Por si fuera poco, la gestión del director deportivo en sus relaciones con el anterior entrenador y la plantilla han sido deficientes. ¿Cambiarlo? No, merece intentarlo en verano y con un proyecto cien por cien suyo. Ahí podremos ser más justos (y exigentes) en las valoraciones.

Lo del Tenerife, en definitiva, ha sido una tormenta perfecta. Aderezada con las prisas y la sed de sangre de medios y afición, que no son culpables ni responsables. Pero que ayudar ayudan poco. Solo cuando le vemos las orejas al lobo, como el día del Oviedo.

Y aquí termino. De futuro escribo otra semana para no distraer la atención del compromiso con ustedes: quedan señalados responsables y culpables. Que lo disfruten.