Redacción Deporpress | El CD Tenerife rememora este jueves, día 10 de junio, un hito imborrable en la historia del club. Tal día como hoy, pero de hace 31 años, los blanquiazules derrotaban con gol de Eduardo Ramos por cero a uno al Deportivo de La Coruña en la promoción de ascenso a Primera División de la temporada 1989/90.
El gol del tinerfeño permitió la continuidad del representativo en la máxima categoría. Su tanto, de cabeza a pase del ‘Chapi’ Ferrer, supuso que los blanquiazules conservasen la categoría por vez primera en su historia tras un ascenso. Esa circunstancia, por desgracia, no ha vuelto a darse aún. Aquel canterano guardaba la llave hacia una ‘década prodigiosa’. Con treinta y cinco mil personas abarrotando Riazor, Eduardo Ramos anotaría uno de los goles más importantes de la historia.
El propio exjugador contaba recientemente en una de nuestras ‘Joyas Blanquiazules’ cómo recuerda aquella histórica cita, su gol más importante y que permitió abrir la década maravillosa del CD Tenerife que pasearía el nombre de la isla por toda Europa pocos años después. Eduardo Ramos se había perdido la temporada del ascenso. Había debutado con el primer equipo el curso anterior, pero apenas jugó dos partidos.
Durante el ejercicio en el que el Tenerife regresaba a Primera, él estaba cedido en el Marino de Segunda División B. «Tuve la suerte de volver, contra todo pronóstico, después de haber jugado algún partido contra el Tenerife en Los Cristianos. A Vicente Miera le gustó mi forma de jugar y apostó por mí para formar parte de aquella plantilla».
Un año y un grupo inolvidable.- «Recuerdo que, cuando jugábamos en casa, nos concentrábamos en el hotel Maritim de Puerto de la Cruz. En aquella temporada llegaron al equipo jugadores con mucha experiencia como Salvador Revert, Francis o Manolo Hierro junto a otros jóvenes muy prometedores como Felipe Miñambres y Quique Estebaranz, que apuntaban cosas pero tardaron en consolidarse. Éramos un grupo muy unido. Había buenas sensaciones y mucha cohesión entre nosotros. En los primeros compases de la temporada teníamos las bazas firmes de jugadores como Rommel Fernández o Guina. El equipo, siempre en las posiciones de abajo, fue sobreviviendo como pudo. Resurgimos con la llegada de Azkargorta. Empatamos en Bilbao ante el Athletic, con gol de Rommel, y tuvimos varias victorias fuera, en Valladolid (1-2) y en Mallorca (0-2), donde Estebaranz marcó además un golazo memorable».