Skip to main content Scroll Top

Método, equipo y perfil

por @juanjo_ramos

La salida de Alfonso Serrano, como crisis que es, supone una oportunidad. Sí, una oportunidad de hacer las cosas mejor que en el pasado. El CD Tenerife, a través de sus dirigentes, está en la obligación de aprovecharla. No se trata de elegir a un profesional que sustituya al saliente en el cargo de director deportivo. El cambio debe ser mucho más profundo.

Es el momento de acometer una modernización en la parcela deportiva que se antoja necesaria, no solo para adecuarse a estos tiempos, sino para blindarse ante situaciones similares que puedan darse en el futuro.

El primer paso debe ser elegir el método, la fórmula de trabajo a desarrollar. No basta con un director deportivo que escoja jugadores bajo su criterio y en función de las necesidades del momento. Se trata de desarrollar una metodología de trabajo basada en un equipo, y que no varíe en función de la persona que ejerza como cabeza visible en cada momento. Se ganaría así en seriedad y seguridad a la hora de elegir los refuerzos. Pero hay más.

No solo basta con elegir el camino, sino que hay que definir el destino final. A la hora de realizar una incorporación, esta tiene que adaptarse al modelo de juego que ha definido previamente el club. En resumen: ¿a qué quiere jugar el Tenerife? Pues hay que fichar un entrenador que se maneje en ese estilo y futbolistas que le puedan servir para desarrollarlo en competición.

De todo esto ha carecido el club insular hasta ahora. Etxeberria y Oltra, por ejemplo, se parecen en su concepción del fútbol como un huevo a una castaña. Cierto es que las apremiantes condiciones económicas que sufría la entidad, a la llegada del actual presidente y con el posterior descenso a Segunda B, suponían un obstáculo casi imposible de superar para afrontar esta reforma. Pero no es el caso del momento actual. Con la deuda en 12 millones de euros y con un tope salarial de la clase media alta de Segunda, llegó la hora de dar un paso adelante. No hay excusas.

Y eso pasa por acertar en los tres pasos explicados previamente: elegir una metodología, un modelo de juego y un profesional que se ponga al frente de un equipo de trabajo capaz de desarrollar los conceptos anteriores e, incluso, de sustituir a su jefe sin sufrir una pérdida de rumbo en caso de cese del mismo.

Miguel Concepción ha escogido para la búsqueda a Juan Amador, al que tengo en alta estima por su dedicación a la causa blanquiazul durante tantos años. Pero haría bien el presidente en preguntar también a José Luis Oltra y al resto de trabajadores del área deportiva sobre lo mejor para el futuro del área deportiva del Tenerife. El perfil del nuevo director deportivo debería pasar por un profesional relativamente joven y con hambre. La gente que está de vuelta o que desarrolla esta misión como un solitario que, ni busca consejo ni los acepta, no sirve en los nuevos tiempos.