El pasado domingo el Lenovo Tenerife escribía una nueva página en su historia, después de conquistar su segunda Basketball Champions. Este equipo nos hizo vivir, a todos los aficionados que nos gusta el baloncesto, una tarde para la memoria.
Disfruté como hacía tiempo que no lo hacía, con una final de un equipo tinerfeño, porque a pesar de lo que pudiera pasar, este equipo tanto en las victorias como en las derrotas, te hace emocionarte con su juego. Desde el inicio el equipo aurinegro estuvo, en todo momento, demostrándonos por qué ocupaba el merecido y luchado lugar en esta final. Es un equipo competitivo que peleó, se dejó la piel para hacer buenas defensas y provocar los fallos del rival. Tener buenos ataques, con efectividad en el tiro a canasta, desde el comienzo, hasta el final de todos sus partidos, es su seña de identidad y lo que le ha llevado al éxito.
Demostró todas sus cualidades en la cancha y a pesar de que el partido estuvo muy igualado hasta el descanso. Cuando empezó a afianzar las defensas y tener mayor acierto en el ataque, el equipo canario se llevó el partido, ganando por 87 a 98 al correoso y difícil Manresa. El Canarias consiguió su segunda Basketball Champions, uno de los objetivos que tenía marcado desde que comenzara la temporada.
Se tiene que valorar mucho lo que se está consiguiendo y podemos estar cada vez más orgullosos de nuestro Canarias. Estamos disfrutando porque está haciendo una impresionante temporada y espero que en lo que resta de temporada consiga quedar en la posición más alta posible, intentando llegar a la final del playoff de la Liga Endesa. Si bien, los méritos ya conseguidos les hacen merecedores del mayor de los aplausos.