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El lado más personal de Roberto Gutiérrez: «Llegué a plantearme dejar el fútbol»

Dani Cerdeña (Santa Cruz de Tenerife) | Con 29 años, Roberto Gutiérrez pasa este estado de alarma en Tenerife a la espera de ver qué sucede con la Segunda B. Allí, fichaba durante este pasado mercado invernal en el Calahorra, una entidad donde se ha reencontrado consigo mismo y ha recuperado la ilusión por el fútbol. El guardameta tinerfeño proyecta su lado más personal en esta entrevista para Deporpress, donde reconoce haber pasado momentos tan duros hasta llegar a plantearse colgar las botas, pese a su corta edad. Porque el fútbol es un estadio de ánimo, y el guardameta formado en la cantera tinerfeña ha aprendido con los años a cogerle cariño a una posición que ha detestado. «No quería ser portero, pero es lo que me ha tocado», confiesa en un sentimiento que acostumbra a ser más habitual de lo que creemos.

Dani Cerdeña: ¿Cómo lleva la situación?

Roberto Gutiérrez: Bastante bien. Tenía en cuenta que iba a ser duro, pero por fuera tengo un terreno que aprovecho: entreno, saco al perro, leo, juego a la consola, toco la guitarra… Pasatiempos que hacen que lo esté pasando bien.

DC: Pero echará de menos el contacto con el balón y el olor a césped.

RG: Obviamente que sí, pero no se sabe si volverá o no a reanudarse la competición. Económicamente, es difícil. Echo de menos estar con mis compañeros, jugar al fútbol… Pero lo primero es la salud. Es lo verdaderamente importante.

DC: Ya sea de pequeño o mayor, la amplia mayoría prefiere actuar como jugador de campo en lugar de en la portería. ¿Terminó bajo palos por iniciativa propia u obligado por cuestiones de potencial?

RG: Fruto del destino. En Benjamín, mi madre me apuntó en el Icodense. La única vacante existente era la de portero. Pero como era rápido y alto, me instalaron en esa posición. Fui aprendiendo con el paso de los años, pero yo no quería ser portero, aunque es lo que me ha tocado y me desenvuelvo medianamente bien (ríe). Ahora bien, sigo siendo profesional y viviendo del fútbol, lo cual es lo verdaderamente importante. Le doy las gracias a la gente que me ha ayudado desde pequeño.

[quote font=»palatino» font_size=»20″ font_style=»italic» bgcolor=»#e2e2e2″ arrow=»yes» align=»left»]»Creo que la pasión por el fútbol nace en uno mismo».[/quote]

DC: Existen muchos casos parecidos. El propio Víctor Valdés confesó hace años que odiaba ser portero. ¿Ha aprendido a convivir con ello?

RG: Ahora mismo, sí. Uno no piensa en ello durante los momentos buenos, pero sí en los malos. Es una posición en el campo donde gran parte del peso del equipo se sostiene sobre esa figura. Es difícil convivir con ello, pero uno se acostumbra. Con positivismo, se va sobrellevando. Cuando todo va bien, nadie te mira; pero si se tuercen las cosas, eres señalado.

DC: Una posición muchas veces infravalorada. Si fallas, los focos se acrecientan; si haces bien el trabajo, los halagos son menores que en otras posiciones. ¿Es la demarcación más diferente dentro de un terreno de juego?

RG: Exacto. Todas tienen su dificultad porque cada una conlleva cualidades, pero los porteros siempre tenemos como esa aura más solitaria.

DC: ¿Gracias a quién ama el fútbol?

RG: Innato, yo creo que nace en uno mismo. Pero sí es verdad que con uno de mis hermanos jugaba al fútbol sala en mi infancia. Ahora, yo creo que eso se mama, de aquellos años en mi barrio jugando en la cancha con mis amigos. Jugar con la pelota en el colegio. Eso tienes que vivirlo. A veces, ves que los padres apuntan a los hijos al fútbol porque hay compañeros del colegio o amigos del barrio, pero realmente no quieren. Lo hacen para que pasen el rato. Y cuando los chicos van creciendo, se van dando cuenta de que no es para ellos.

[quote font=»palatino» font_size=»20″ font_style=»italic» bgcolor=»#e2e2e2″ arrow=»yes» align=»right»]»Mi primer referente fue Valdés; luego, Sergio Aragoneses: era un portero diez».[/quote]

DC: Va creciendo y percibe que puede ganarse un futuro bajo palos. ¿Qué referentes empezó a marcarse por aquel entonces?

RG: Tengo una anécdota de mi etapa como Cadete B: me subían con el Juvenil o el Regional, pero yo no quería ir, ya que quería estar con mis amigos con los que iba creciendo en el paso por las diferentes categorías. Me llevaron convocado con todos, pero cuando realmente iba a jugar con mi equipo, me dejaron en la grada. El entrenador llegó y me dijo: “sé que eres pequeño, pero tienes cualidades para llegar a ser profesional o vivir del fútbol. Puedes llegar si te lo propones”. Entonces, con el trabajo diario, me propuse esa meta. Al final, como referentes, me fijé muchísimo en Víctor Valdés porque por aquel entonces era del Barça, sobre todo por mi hermano. Una vez llegué al Tenerife, Sergio Aragoneses fue mi referente; era puro potencial. Era un portero diez. Me fijaba mucho en él cuando íbamos a entrenar o lo veía en el Estadio. Ha sido clave en mi mejoría.

DC: Cuando compartió entrenamientos con él, ¿le dio muchos consejos?

RG: Diariamente. Te corregía el posicionamiento del cuerpo, la manera de blocar balones, cómo salir en los balones aéreos, golpeo de pelota… Lo típico que hace un entrenador de porteros, pero a un nivel más exacto porque era un absoluto referente.

DC: ¿Qué personas le han marcado en su carrera?

RG: Todos los compañeros y entrenadores me han ayudado. Pero cuando estuve en Segunda B, sin duda, Álvaro Cervera y Roberto Perera. Fueron quienes abrieron las puertas a los canteranos para que pudiéramos proyectarnos. Salieron muchos más que años atrás: Bruno, Ayoze, Jesús, Jairo, Nano… Ellos demostraron que hay potencial en la base.

[quote font=»palatino» font_size=»20″ font_style=»italic» bgcolor=»#e2e2e2″ arrow=»yes» align=»left»]»Cervera y Perera nos abrieron las puertas a los canteranos».[/quote]

DC: Precisamente, Álvaro Cervera le dio la ocasión de debutar en El Toralín. Fue el punto de inflexión para una despegada tras un arranque duro en el regreso a Segunda. ¿Cómo lo vivió?

RG: Realmente aquel día el once era parecido al de siempre, salvo Ayoze Pérez y yo. Me sentí bastante cómodo, como si hubiese disputado 30 o 40 partidos en Segunda cuando era mi debut en el fútbol profesional. Estuve relajado. Esos tres puntos nos dieron una moral tremenda para tirar hacia arriba.

DC: Ahí se formaría la base de la capitanía blanquiazul venidera: Suso, Carlos Ruiz, Aitor Sanz, Raúl Cámara… ¿Notó esa madurez y ejercicio de liderazgo desde el principio?

RG: Se convirtieron en el timón del CD Tenerife. En los momentos claves, son los primeros que dan la cara. Siempre se ha visto reflejado.

DC: Fueron cuatro años en su casa: el CD Tenerife. La mejor en lo personal: la 13/14, donde acumuló cerca de 3.000 minutos. ¿Cómo recuerda aquellos tiempos desde sus primeros pasos en el primer equipo hasta ese momento álgido?

RG: Son momentos bonitos. Ganas, empatas… pero no pierdes. Si el equipo se lo hubiese creído un pelín más, incluido yo mismo, creo que hubiéramos hablado de palabras mayores como playoffs o ascenso. Estábamos ahí cerca de rivales como el Deportivo o el Éibar, pero cuando amarramos la permanencia, el equipo se liberó. Ahí, empezamos a meternos en una dinámica negativa hasta el final. Pero al final, fue un año precioso porque conseguí consolidarme después de salir de la cantera.

[quote font=»palatino» font_size=»20″ font_style=»italic» bgcolor=»#e2e2e2″ arrow=»yes» align=»right»]»Si el equipo se lo hubiese creido más, habríamos peleado por el ascenso».[/quote]

DC: ¿Se bajó inconscientemente ese grado de exigencia?

RG: Creo que sí. Cuando uno está en situación de estrés durante mucho tiempo, pero luego se consigue el objetivo, como que el cuerpo se libera de toda esa presión acumulada.

DC: Se recuerda mucho su actuación en el derbi canario ganado en el Heliodoro, justo en su retorno a la titularidad. Un partido que tuvo un matiz especial para usted.

RG: Los derbis se viven con mucha pasión. Fue especial porque lo ganamos, pero también se produjo en un momento duro para mí, ya que recientemente había muerto mi padre. Fueron momentos duros, sobre todo después de que pasara la semana. Uno sentía que le faltaba algo en la vida y sí, era mi padre. Al final, toca tirar hacia adelante en la vida, pero marcó un antes y un después.

[quote font=»palatino» font_size=»20″ font_style=»italic» bgcolor=»#e2e2e2″ arrow=»yes» align=»left»]»Entendí mi paso a la suplencia: siempre tenía algún fallo y no estaba dando nada positivo al equipo».[/quote]

DC: Se mantuvo en la titularidad varios partidos, pero luego Martí confió en Carlos Abad. ¿Fue duro pasar a la suplencia?

RG: Como un compañero más. Ahí no entro porque me lo tomo con filosofía. Hay que luchar mucho para ganarse un puesto. Y entendí totalmente que era un cambio aceptable porque no estaba pasando por un buen momento. No estaba dándole nada positivo al equipo. En los partidos que jugaba, siempre tenía algún error o fallo que costaba algún gol. Eso el entrenador lo termina viendo.

DC: ¿Cómo encausó las críticas recibidas en un momento tan duro en lo personal?

RG: Me afectó mucho. Si tu vida personal está mal, seguramente se refleje luego en el terreno de juego. Entiendo que haya críticas por parte de periodistas o aficionados, pues al final lo que quieren es que rindas para que el equipo gane, pero termina afectando. Uno termina aprendiendo de estas vivencias. Ahora estoy en una etapa más adulta, así que sé mejor cómo solventarlas.

DC: Usted o Abad son dos de los últimos porteros salidos de la cantera que llegaron a tener cierta continuidad en el primer equipo. ¿Qué ha faltado para que nuevos cancerberos den el paso al primer equipo?

RG: Pues depende del trabajo que se hace desde la base y si los porteros están o no preparados para dar ese salto. No puedes sacarlos año tras año si no tienen como mínimo nivel para Segunda B.

[quote font=»palatino» font_size=»20″ font_style=»italic» bgcolor=»#e2e2e2″ arrow=»yes» align=»right»]»Antonio Hidalgo cambió nuestra dinámica. Me parece un gran entrenador».[/quote]

DC: Más de 70 partidos en el Sabadell. ¿Qué sucedió para pasar de ser un fijo bajo palos a quedarse sin equipo?

RG: Tuve dos etapas: la primera fue bastante buena. Ellos querían armar un equipo para luchar por playoffs o meterse en Copa del Rey, pero no teníamos delanteros; solos había seis compañeros de nivel para la categoría. En lo personal, sin embargo, hice una buena campaña: fui el menos goleado del grupo y me dieron un premio al mejor portero, después de una votación realizada por todos los periodistas que siguen el grupo III. Pero en el segundo año, todo fue mal: el equipo estaba fatal desde la primera jornada, reflejándose tanto en la caseta como en el estadio. No se conseguía el juego deseado. Entonces, llegó Antonio Hidalgo y la dinámica cambió completamente. Estábamos a punto de descender, pero lo cogió él y entramos en una dinámica de victorias, salvando la categoría. Ahora, se ha visto reflejado de inicio: ha cogido al club desde el principio para meterlo arriba.

DC: ¿Ve a Antonio Hidalgo como futurible en el banquillo blanquiazul?

RG: Me parece un gran entrenador. Apuesta por un sistema de juego peculiar que me sorprendió mucho. Fue la clave para que el equipo cogiera esa confianza para ir hacia más. Como persona es encima espectacular.

[quote font=»palatino» font_size=»20″ font_style=»italic» bgcolor=»#e2e2e2″ arrow=»yes» align=»left»]»Llegué a plantearme dejar el fútbol parar centrarme más en los estudios».[/quote]

DC: ¿Cómo fueron esos meses en el paro?

RG: Son duros, parecido a la cuarentena. No sabes qué va a pasar. Llegué a plantearme dejar el fútbol. Empecé a estudiar para hacer las oposiciones de Guardia Civil. Una vez se acercaba el mercado invernal, me planté aún más seriamente dejar más apartado el fútbol y centrarme más en los estudios, pasando de estudiar seis a ocho horas diarias. Pero un día me llamaron, cogí el teléfono y era el Calahorra. Todo se quedó en el aire. Luego me llamaron del Orihuela y de otro lado. Al final ves ese interés y te dices a ti mismo: pues quizás tan malo no soy como para dejarlo con 28 años, por aquel entonces. Volví entonces a pensar en fútbol, entrenando con el Icodense y también por mi cuenta a un gimnasio. Las dudas se disiparon y ahora estoy en el Calahorra, donde incluso quieren renovarme, pues me han salido buenos partidos allí. El director deportivo y el presidente me han transmitido su confianza. Ahora, estoy contento.

DC: ¿Mantiene la esperanza de volver a dar el salto al fútbol profesional?

RG: Sí, nada es imposible. Pero primero quiero pasar por la primera etapa: renovar con el Calahorra. Me han pasado propuestas, pero por el momento no he aceptado ninguna. Allí, me he sentido cómodo y he disfrutado del fútbol como hacía años que no lo sentía. He sido yo mismo. Pero en el futuro, me gustaría volver a Segunda porque con el esfuerzo y el sacrificio todo es posible. No pierdo la esperanza.