Redacción Deporpress| Adam Arvelo tiene 15 años y juega al fútbol. Se fija, desde hace algún tiempo, en Neymar, Mbappe y Messi. Hasta aquí podría encajar en el perfil de cualquier adolescente de nuestro país. Pero la diferencia estriba en que este joven santacrucero no lo hace ya en ningún equipo de la isla. Hace tres años que abandonó el alevín del CD Tenerife para emprender, junto a sus padres, la aventura de enrolarse en las filas del Villarreal CF.
La apuesta de dejar el hogar familiar en Candelaria le ha salido redonda y su crecimiento como futbolista ha sido exponencial, hasta el punto de que ya es internacional con la selección española y que toda una multinacional como Nike lo ha reclutado como uno de sus iconos deportivos. Los norteamericanos saben que, hoy por hoy, es uno de los canteranos con mayor proyección del fútbol español y, por ahora, lo tienen en nómina hasta 2022.
Atrás quedan los tiempos en los que defendía los colores del Basílica, donde llamó la atención de los ojeadores blanquiazules. Tras vestir los colores del equipo de su vida durante dos temporadas, desde su primer año de alevín, surgió la posibilidad de enrolarse en la cantera del Villarreal.
Deslumbró a los ojeadores del conjunto grogueta en un Campeonato de España que disputó con la selección canaria en Tarragona. Fue el único jugador del Tenerife que estaba en aquel combinado y ese hecho, junto a la vistosidad de ejecución de la mayoría de sus acciones, hizo que el jefe de captación del Villarreal lo convenciese de la idoneidad de un cambio de aires.
Cambiar la isla por Villarreal no fue sencillo. Especialmente durante el primer año en el que jugó, como la mayoría de recién llegados al club castellonense, en el Roda. Vivía en una residencia, junto al resto de jóvenes talentos del club amarillo, y sus padres en un piso. Ambos no se lo pensaron y solicitaron el traslado de sus puestos de trabajo desde la isla para poder acompañar a Adam y tenerlo cerca. Ambos querían están cerca de su hijo para darle apoyo y verlo evolucionar.
No hay antecedentes genéticos que justifiquen el descomunal talento de Adam, pero es de esos chicos que tiene un don especial para este deporte. Siendo cadete de primer año lo llamó la selección valenciana Sub16. Fue el paso previo a su entrada en la selección española de la mano de Julen Guerrero. Desde entonces no se ha perdido ninguna convocatoria con el combinado nacional. El de Portugalete se ha enamorado de su fútbol veloz, su visión de juego y su manejo de las dos piernas. De hecho, Arvelo es zurdo pero juega a pierna cambiada, como extremo derecho, tanto en la selección española como en el Villarreal.
Cuando solo era un chiquillo y aún jugaba en Tenerife la gente decía que se asemejaba, por su elegancia, su manejo de la pierna izquierda, sus pases y su dinamismo, a Fernando Redondo. Lo que ocurre es que el argentino es mediocentro y Arvelo es extremo, aunque Guerrero también lo ha utilizado como mediapunta debido a su facilidad para asociarse con los compañeros y buscar huecos para el último pase donde casi nadie los encuentra.
Es tal su habilidad para desatascar partidos que, en un partido contra la República Checa, salió al terreno de juego cuando el partido iba 0-0 y España ganó por 3-0 con tres asistencias suyas. También suele tener mucha llegada al área rival y, pese a partir desde un costado y preferir dar pases a sus compañeros, acumulaba nueve goles con el Villarreal cuando la crisis sanitaria originada por el coronavirus (COVID-19) obligó a suspender la temporada.
La gran pasión de Adam Arvelo es el fútbol pero, sobre todo, sigue muy de cerca todo lo relacionado con el CD Tenerife. En su entorno confirman que es algo que lleva en el alma y que no se pierde ningún partido a través de la televisión. Está al tanto de todos los movimientos de entrada y salida de jugadores y no olvida a su equipo jamás. Es muy blanquiazul y, esté donde esté, lo seguirá siendo siempre.