Redacción Deporpress | El CB Canarias se reafirma como un equipo camaleónico que se adapta a cualquier escenario. Porque la famosa frase de Ibón Navarro en la previa del partido viene a describir un hecho irrefutable: “funcionando como un ordenador”. Una máquina eficiente que declaró en positivo en su excursión a Andorra (83-86), donde los de Txus Vidorreta supieron bajar al fango, en un partido trabado que se fue a las dos horas, pero que supo sacar hacia adelante para seguir en la zona top de ACB, aunque no exento de sufrimiento.
No fue un partido excesivamente brillante en cuanto a vistosidad baloncestista, pero sí en cuanto a maximización de recursos. Hasta cinco nombres propios se plantaron en el doble dígito de puntos y valoración: Shermadini, Huertas, Guerra, Cavanaugh y Salin.
Midió bien los tiempos Iberostar para tomar rápido una cómoda ventaja. Fran Guerra hacía daño en su dominio como interior, castigando en cada ataque. Créditos que venían amplificados por un triple de Fitipaldo y los libres de Cavanaugh. Los aurinegros ejercían con autoridad en el rebote, mientras Andorra buscaba infructuosamente su sitio en el campo (4-14).
De un inicio relámpago, las fuerzas se fueron igualando. No se encontraba cómodo Shermadini, aunque los créditos seguían dando un resultado positivo, pero ninguno de los elegidos por Vidorreta terminaba de eclipsar en lo individual. Ese intervalo de indeterminación fue aprovechado por los de Ibón Navarro, quienes fueron picando con el martillo hasta encontrar un equilibrio en la balanza, a través de Jelinek, Hannah y Tyson Pérez. Butterfield no se lo pensaba para castigar en el exterior (13-20), pero Llovet lo dejaba en un +5 en la primera manga (15-20).
Siguió arañando puntos Morabanc Andorra. El acierto desde la línea de tres no permitía una ventaja mayor (4/14 al descanso), pero sí se estaban ofreciendo suficientes argumentos para mantener una renta positiva. El pívot georgiano por fin encontró su momento, primero con un tiro libre y luego con su dominio en la pintura (20-25), pero cuando la ventaja crecía, mitigaba Andorra. Jelinek, Tyson y Hannah respondían a cada martillazo canarista con canastas de riesgo –de tres- que generalmente tenían final feliz (29-30). Porque Andorra gastaba faltas, pero no parecía acusarlo sobre el tapete. Intercambio de golpes que finalmente Fitipaldo cerraba en alza sobre la bocina (41-43).
La ley de Vidorreta se impuso por momentos tras vestuarios. Cavanaugh encontraba el tiro de tres en libertad, mientras que Shermadini volvía a tomar ritmo de crucero después del descanso, con un goteo de canastas (47-52). Pero otra vez, ni Iberostar sentenciaba ni Andorra se rendía, quien ensuciaba el juego para que no hubiese dinamismo ante su inferioridad cualitativa en el interior. Senglin redujo la desventaja andorrana a tres (57-60). No obstante, un precioso alley oop entre Fitipaldo y Guerra culminaba el cierre de la tercera manga 57-63).
Aguantaba como un imán a la nevera Andorra. El exaurinegro Gielo imponía la ley del ex, con Senglin como socio, para reducir los aciertos ofensivos de Huertas. Entonces, emergió la figura finesa: Salin. Primero, con un triple; y luego, forzando tres tiros libres donde firmó una efectividad plena (78-79). Forzaría un lanzamiento libre extra, y el base brasileño firmaba el empujón definitivo (78-84) ante la desesperación local, con un Ibón Navarro fuera de sus casillas por las decisiones arbitrales que terminaron en técnica. Gielo quiso convertirse en héroe a ocho del final (83-84), pero la dupla Salin-Huertas calmó las aguas para volar en la maleta con la decimoséptima en el bolsillo.