Aleix Valero | No pudo ser. El Iberostar Tenerife no pudo recuperar el trono de la Basketball Champions League perdido la temporada pasada y cayó con honor este domingo en Amberes ante la histórica Virtus de Bolonia, que fue mejor en el cómputo global a los aurinegros, pero que tuvo que sudar el título a pesar de haber rayado hasta los 20 puntos de diferencia en la primera mitad.
El 20-8 del primer cuarto puso muy cuesta arriba la final a un Iberostar que, a pesar de ser inferior a los italianos, vendió cara su derrota dejando claro que siempre peleará hasta el último segundo de cada partido, como había advertido Txus Vidorreta en la previa.
Llegaron a colocarse los tinerfeños a seis puntos (65-59) a falta de minuto y medio, pero Chalmers despertó del sueño de la remontada a un Iberostar peleón, que acusó la falta de acierto en el tiro exterior en la primera pare y las facilidades en el rebote ofensivo a su rival, como actores clave de la derrota.
No pudo empezar peor el partido para los tinerfeños, acribillados por Kevin Punter desde el perímetro que convirtió sus tres primeros intentos triples ante un cuadro canarista que no lograba frenar la avalancha transalpina (13-2, 4’).
El acierto exterior de la Virtus contrarrestaba con el nulo del Iberostar, que anotó por medio de Tim Abromaitis, desde el tiro libre, sus primeros puntos a 7’58”. Tras el primer tiempo muerto de Vidorreta, que dio entrada a Beirán, los canaristas completaron su primer cinco contra cinco con acierto; Iverson metía dos canastas seguidas y Beirán su particular gancho (15-8, 6’). Además dos buenas defensas tinerfeñas, con un plus de intensidad, metían por fin a los canaristas en partido.
Pero M´Baye tomaba el testigo de Punter para llegar a sus nueve puntos, los mismos que su compañero y pelear de nuevo la renta (20-8), con 18 puntos repartidos entre ambos jugadores. Así acabaría un cuarto marcado por la enorme diferencia de intensidad en ambos lados de la pista, y el 0 de 8 en triples de los insulares, por los cuatro aciertos de los transalpinos.
Sin confianza en el triple (0/10), la diferencia era imposible de enjugar (22-10, 12’), por lo que había que encontrar otras vías, empezando por reducir el ritmo anotador de Bolonia. Encima las decisiones arbitrales, más permisivos con la dureza defensa italiana que la española, ayudaba más bien poco, enfadando a Vidorreta, amenazado de técnica. Sendas personales en ataque de Iverson, San Miguel y Beirán anclaron a Iberostar (31-14, 16’), poniendo el título casi imposible. Las nueve pérdidas, por cuatro italianas, también eran un dato importante.
¡Por fin! Iberostar acertó con el triple, a su 15º intento y habiendo fallado los 14 primeros, cuando Pierre Gillet puso a 13, como mal menor, a su equipo (37-24), a falta de 1’19” para el descanso, a que se llegó con (38-24), con un Tenerife asfixiado por su nulo acierto en el tiro exterior y el rebote ofensivo de una Virtus con una marcha más.
De la peor manera posible, con un 3+1 para Punter (17 puntos en su cuenta) se reanudó el partido (42-24) con dos faltas consecutivas además de Brussino; en 53 segundos los tinerfeños ya habían cometido tres faltas; tocaba tirar de heroica, la final ya estaba perdida. Por mucho que peleaban Iverson y Abromaitis, la ventaja no se reducía (47-29, 24’).
Dos ataques seguidos de 2+1 para Beirán y Abromaitis un 3+1 de Davin White a falta de 15 minutos, devolvió un hilo de fe (47-38), estando por debajo de los 10 de desventaja desde el 15-8 del primer cuarto.
Pero Bolonia endosó un 7-0 parcial (54-39, 26’) en un abrir y cerrar de ojos, roto por un triple de Staiger (54-42), pero las fuerzas dejaron de acompañar a los aurinegros, que debían intentar una remontada épica en el último cuarto (58-44).
Había encontrado Aradori la vía para hacer daño a Iberostar, pero estos anotaron dos triples en dos ataques consecutivos (60-50, 32’) para no arrojar la toalla antes de tiempo, con San Miguel y Bassas jugando juntos. Desperdició dos ataques seguidos el cuadro aurinegro para volver a ponerse por debajo de diez, barrera en la que entró en el ecuador del último periodo (62-52).
Cuatro puntos seguidos de Abromaitis (62-54) por fin lograron entrar en margen de victoria a 4’25” del final, dejando sin anotar a los italianos durante dos minutos y medio. Con el partido bronco, con sendas técnicas a Taylor y Beirán y los árbitros escamoteándole a los canaristas una antideportiva sobre San Miguel, los tinerfeños se pusieron a siete (64-57), pero una rigurosa personal en ataque, que era la quinta, del base canarista, supuso su eliminación y una técnica por protestar. Chalmers sentenció el campeonato para Virtus Bolonia con una canasta (67-59) que zanjaba el triunfo italiano a 1’12”
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