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¿El huevo o la gallina?

Por @AleixValero

Escucho estos días a los jugadores del CD Tenerife decir que lo importante es el resultado, ganar. Que eso del juego y la identidad perdida ahora mismo dan igual. Y tal vez no les falte razón. Obviamente hay que ganar. Conseguir tres puntos más que alivien este mal sabor de boca que nos ha dejado el equipo en las primeras jornadas. El tortazo de realidad que nos ha dado la competición después de una satisfactoria pretemporada.

Y claro, ese mensaje se refuerza como un mantra repetido una y otra vez hasta que se instala cual sistema operativo en la cabeza de los jugadores y en gran parte de la afición, sobre todo tras la victoria del pasado fin de semana en Palamós. No necesitó fútbol el Tenerife para conseguir la victoria. Mejor dicho, no necesitó un fútbol vistoso, de ese que ya estamos olvidando los que vivimos épocas pretéritas los menos jóvenes del lugar.

Insisten una y otra vez que ese partido había que ganarlo y además de esa manera. Puede ser. El rival y el terreno de juego invitaban a seguir el guion establecido para materializar una victoria mortal de necesidad. Pero ahora vuelve el fútbol al Heliodoro. Ahora ante los 9.000 fieles que acompañan al equipo esta temporada verán si su Tenerife se parece en algo a la promesa de Raúl Agné nada más llegar. Verticalidad y buscar siempre jugar para que los delanteros tengan ocasiones de gol. Fútbol de ataque.

Está claro que las vías para lograrlo son muchas, unas gustarán más y otras menos, a los ojos del espectador. El Heliodoro se hace largo para los rivales. Y eso tiene que aprovecharlo el Tenerife. Dejar la raqueta que tan bien utilizó el equipo para ganar al Llagostera, porque aquello fue sobre todo en la primera parte, más un partido de tenis que de fútbol, y calzarse los borceguíes para ofrecernos algo más. Ojo, esto es una simple exposición de lo que uno vio en Palamós y no una crítica; coincido en que este partido, de manera puntual, hubo que jugarlo así. Aunque tal vez deba preocuparme.

Nos visita el Mirandés, que ha caído derrotado en sus siete presencias en nuestro estadio. Y  particularmente creo que el camino más sólido para lograr las victorias es tener una identidad propia, un sello, unas características de juego, sean las que sean, que te hagan ser reconocible, respetado y hasta temido. Y eso a día de hoy no lo tiene el Tenerife, se ha disipado. En mi caso creo que para ganar hay que tener y creer en tu identidad, un estilo, algo que había perdido este Tenerife. Es a partir de tus cimientos y perseverar en tus creencias cuando vienen los resultados. Creo que es el camino más corto para ganar, y no esperar a obtener resultados para luego crear un estilo ¿Qué fue antes, el huevo, o la gallina?