por @juanjo_ramos
Como se ha puesto de moda en las murgas, busco un hilo conductor que haga más llevadero el artículo de opinión de la semana. Algo que me permita hilvanar cuestiones distintas sin que acabe sonando a batiburrillo. Pero como yo no soy tan brillante como esos letristas que, con frecuencia (este año algo menos), nos deslumbran y entretienen, sigo aquí dándole vueltas al asunto.
Se me ocurre elegir la cantera. Así puedo nombrar a Omar Perdomo como ejemplo de constancia y éxito a la hora de asegurarse su continuidad en el Tenerife. En breve comenzará a negociar la mejora de sus condiciones. Se la ha ganado en el campo. Con fútbol. Ni representantes ni entorno. Él. Ese es el camino correcto. Un camino del que se desvía de vez en cuando otro canterano: Cristo González. Su incidente en un entrenamiento de la pasada semana descubre cierta falta de humildad o madurez. Espero que de lo segundo. Lo advertía Sesé Rivero en El Día: “Lo protegeremos para que siga avanzando, pero su entorno también tiene que hacerlo”. Pues eso. Todos a una. No nos equivoquemos. No tiremos por la borda su enorme talento culpando a otros o teniendo demasiada prisa.
Otra posibilidad es mencionar el mercado de invierno. Así puedo referirme a la escasa necesidad de reforzar la plantilla por ese creciente protagonismo de la cantera. Pero a la vez a la conveniencia de hacer un último esfuerzo por encontrar ese mediocentro ofensivo que, de ser un acierto, puede completar la pieza del puzle que le falta a José Luis Martí. Porque es el Tenerife un equipo con gol, valor clave en Segunda, pero también con una falta de fútbol combinativo que le puede condenar a vivir en tierra de nadie toda la temporada. El pasito adelante que le falta puede estar en ese fichaje. Y aprovechando que estamos con el mercado también puedo dejar caer que otros equipos tienen dinero para fichar porque no deben (Leganés) o han llegado inversores (Mallorca) que les permiten maniobrar. Conclusión: si el Tenerife quiere cambiar su precariedad, tiene que reducir su deuda más rápido o encontrar un inversor.
Agotando opciones para encontrar el maldito hilo conductor, se me pasa por la cabeza escribir sobre periodismo. ¡Qué bien me lo pasé este miércoles con twitter y las noticias que luego no lo eran! Pero luego caigo en que no soy el maestro de nadie. Así que observo, leo y callo. Prefiero dedicarme a lo mío. Podría ser buena idea elegir las elecciones. Así podría dejar caer el asco que me produce la corrupción o que los políticos valoren más su silla que el servicio que deben ofrecer al ciudadano. Pero me desviaría de las del CD Tenerife. Que por otro lado me producen pereza. No, descartado. Creo que me rindo. Mejor elijo un monotema y lo publico la semana que viene. Total, a Bambones no le fue mal con la “ley mordaza”.