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El herrero

Por @beatrizpalmero

Decía Miguel de Unamuno, uno de nuestros escritores e intelectuales más importantes de finales del XIX y la primera mitad del XX, que “el modo de dar una vez en el clavo es dar cien veces en la herradura”. Y esta afirmación, sin duda alguna, la ha hecho suya Filip Malbasic, que ha golpeado cien veces la herradura antes de hacer diana. No sé ustedes pero yo, particularmente, me alegré doblemente con el gol in extremis en Albacete: primero, por conseguir el empate cuando ya parecía imposible y, segundo, porque haya sido el serbio, finalmente, quien rescatara un punto para el Tenerife.

Y es que, desde mi punto de vista, hay dos aspectos que son innegables cuando hablamos del 9 blanquiazul. Uno, es que es el colmo de la perseverancia. Trabaja, se ofrece, se equivoca, falla. Da igual. Él siempre prueba otra vez. Y pese a ser el hombre que tropieza mil veces en la misma piedra, no se rinde. Ya lo decía el escritor Samuel Beckett: “Fracasa otra vez. Fracasa mejor”.  No hay otro camino hacia el éxito que el fracaso y la tenacidad por superarlo.

El segundo aspecto que considero incuestionable es que el serbio tiene fútbol, hace que sucedan cosas. Cuando él está en el campo, siempre hay posibilidades de que pase algo. Tal vez un fin de semana no tenga su día, pero su constancia le hace digno de estar en el césped siempre. En mi opinión, es de los pocos que tiene ese don para ver lo que nadie ve, para hacer fácil lo difícil y para sacar petróleo en medio metro. En mi equipo, sería titular siempre, aunque el gol no parezca, últimamente, llevarse bien con él.

Tal vez, la última diana consiga cambiar su racha. De lo que no tengo dudas es de que no lo va a dejar de intentar, porque está empeñado en ser un buen herrero y dar en el clavo todas las veces posibles.