Redacción Deporpress | Hablar de un Leganés- Tenerife es acordarse inevitablemente del gol de Hugo Morales en el último partido de la temporada 200/01 con Rafa Benítez al frente, y que supuso el penúltimo ascenso del club a Primera División.
Fue aquel un ascenso caro, contra transatlánticos como Atlético de Madrid (que se quedó fuera), Sevilla y Betis (que acompañaron a los blanquiazules). Pero un zapatazo del argentino desde fuera del área, hizo estallar a toda una afición y una isla.
En Deporpress localizamos a ‘Huguito’ en Argentina, en la previa de la visita a Butarque, que recuerda con agrado que fue “un momento inolvidable en mi carrera, sin ninguna duda. Jamás voy a olvidar aquel partido por lo que significó; un gol del ascenso y fuera de casa, y después la alegría de toda la isla esperándonos”.
De esta manera el 10 blanquiazul de la época reconoce que ese gol “ha sido uno de los más importantes, el que más necesitábamos. Quizá no fue el más lindo, hice otros de falta más bonitos, pero por su importancia sí que ha sido el mejor”.
Además hace una particular confesión, ahora que ya está retirado de la práctica profesional. “He visto el gol miles de veces. Nos juntamos aquí donde vivo y revivimos algunos de mis goles y mis amigos quieren verlos. Siempre sale el gol del Tenerife por lo que supuso en aquel momento. Desde que me fui de la isla lo he visto muchísimas veces y cada vez me pongo más contento porque ves que fue parte de la historia del club”, señala en esta conversación.
Aquel ascenso, contra aquellos rivales, consagrados ya en Primera División, fue para Hugo uno de los más complicados y disputados que ha podido tener la categoría (no había playoff en aquel momento). “Logramos algo importante”, recalca el sudamericano, “significó un ascenso contra rivales muy fuertes. Fue difícil por los equipos que había, quizá ha sido uno de los años más difíciles para ascender. Estaban Sevilla, Betis y Atlético de Madrid, tuvo doble mérito aquel ascenso”.
El mediapunta nos comenta además el porqué de aquel golpeo de falta directa y lejana, y por el centro de la portería. “Desde que jugaba en las inferiores pateaba los tiros libres. Yo tenía fuerza en el golpeo desde los 10-11 años. El portero estaba tapado por algún jugador, pero mi intención era esa. Golpear de tres dedos, que el balón pasara la barrera y que se le complicara al portero, el efecto hizo que entrara por el medio”.
Y por supuesto Morales sigue pendiente del club insular. “Sigo sus resultados y la actualidad del equipo. Siempre, desde la distancia, rezo para que el Tenerife tenga el lugar de privilegio y jugar contra los grandes y en grandes estadios. Ojalá lo pueda ver pronto desde Argentina, se lo merece”, concluye uno de los ídolos blanquiazules.