Redacción Deporpress | El Heliodoro, el Racing de Ferrol y una noche negra en el Heliodoro. El encuentro entre tinerfeños y ferrolanos supone un reencuentro en partido oficial después de 17 años consecutivos sin coincidir.
El penúltimo compromiso entre ambos en la isla, que se remonta a un martes 20 de diciembre de 2005, se encuentra en una de las fechas negras de la historia del Tenerife, donde la derrota frente al Racing de Ferrol (1-2) no solo desembocó en una pérdida de tres puntos, sino en el detonante definitivo de una crisis deportiva y económico que significó la dimisión de Pérez Ascanio al frente de la incertidumbre, con visos de incertidumbre donde el representativo llegó a jugar con propio su futuro.
La felicidad fue efímera, ya que Toni Moral abrió el marcador (3’) de un encuentro que terminó llevándose el Racing de Ferrol con remontada, merced a los goles de Baha y Granon, en un choque que terminó bajo la lluvia en la capital tinerfeña, casi como representación de las lágrimas de un Heliodoro que vivía en carnes propias una de sus etapas más negra, en una crisis representada también desde las gradas, con solo 2.608 aficionados presentes.
Gotas de lluvia que colmaron un vaso demasiado lleno que rebosó, donde la directiva se vio señalada a solo unos días de que se celebraran las fiestas navideñas. Aquel Tenerife le veía las orejas al lobo, pues encadenaba su undécimo partido sin ganar y se marchaba de ‘vacaciones’ por el parón liguero, sin saber nadie qué se encontraría en su vuelta al ruedo.
Aún fuera del descenso con uno de ventaja sobre la zona roja, pero con un escenario poco propicio para confiar en las remontadas. La ‘guillotina’ blanquiazul no tardaría en hacer acto de presencia. Desde los banquillos, Antonio López era el segundo sacrificado como primer entrenador, durando solo seis jornadas, tras llegar como sustituto del ‘Tigre’ Barrios. Y en las altas esferas, la junta directiva fue convocada de urgencia para informar a todos de que se iban, con Pérez Ascanio a la cabeza como presidente del club.
El cambio de ciclo se hizo una realidad con la entrada de Miguel Concepción al frente, dentro del nuevo consejo, un 15 de febrero de 2006. Aquel Tenerife logró sobrevivir en Segunda, siempre al borde del abismo, con David Amaral manejando los hilos del equipo en catorce jornadas y con el alemán Bernd Krauss durante las diez últimas. Los tinerfeños terminaron la liga en el 18º puesto, con 51 unidades y cinco de ventaja sobre la caída a Segunda B.