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El grito de auxilio de los clubes tinerfeños y palmeros de Tercera

Dani Cerdeña (Santa Cruz de Tenerife) | El fútbol territorial para hasta nuevo aviso. El Gobierno de Canarias ha endurecido las normas contra el balompié ejercido de carácter no profesional que se práctica en ámbito regional, es de decir, desde Tercera División hacia debajo –quedando excluida la Segunda ‘B’, Primera o Reto Iberdrola por su condición nacional-. Y es que, como recoge el Boletín Oficial de Canarias (BOC), se limitan las “modalidades deportivas de más de diez participantes no pueden competir en fase 2, 3 y 4. Sí pueden realizarse entrenamientos y actividad física si se garantiza la distancia interpersonal de 2 metros”.

En esta tesitura, competiciones como la provincial tinerfeña de Tercera División van hacia el cumplimiento de su segundo mes de inactividad, desde el parón conjunto por la entrada en fase 3 de Tenerife. Desde Deporpress, elaboramos este primer reportaje con la opinión de varios directivos del grupo 12B de la Tercera Canaria.

Una de las mayores quejas vienen por el agravio comparativo entre la provincia grancanaria y tinerfeña, ya que el fútbol en Tenerife y La Palma tuvo que pararse por la entrada de la primera en fase 3, pero ahora no puede reanudarse la competición hasta que el semáforo sea verde –nivel 1, donde únicamente se sitúan La Palma y La Gomera-, cuando en el punto actual, los equipos de Gran Canaria, Lanzarote o Fuerteventura pudieron competir sin impedimentos.

“Es un agravio comparativo. Tenerife tenía posibilidad de jugar cuando había bajado a nivel 2, pero ahora se modifica el BOC cuando nadie lo esperaba. No se entienden unas modificaciones graduales para todos, suavizando las medidas en áreas como hostelería, pero en cambio se vuelven más duras contra el fútbol. Cuando hay variaciones, debería ir en dos direcciones: endurecen o suavizar. Pero no entendemos la diferencia de criterio. Es un sinsentido”, expresa José Luis Bello, presidente del Atlético Victoria.

«Parece que el Gobierno de Canarias se divide en dos provincias para el fútbol. Gran Canaria sube a nivel tres y parece que allí el fútbol es más importante y no contagia. Lo contrario que en Tenerife, que hemos bajado al nivel dos, pero seguimos como si fuese el tres», comenta en una línea similar Rosa María Alonso, presidenta del CD Santa Úrsula. «La política es difícil de entender, pero tengo claro que la práctica del fútbol no es un foco de contagio. Al final, Tenerife está en desventaja deportiva, sin mencionar a las demás, con el resto», agrega.

La Palma se sitúa en fase 1, pero se ve igualmente damnificado por dichas medidas. Pese a que su situación le ha otorgado ciertos ‘privilegios’, como poder meter público en aforo reducido, su inclusión en un formato contra equipos de Tenerife les tiene parados. Una tortura para el CD Mensajero, SD Tenisca o Atlético Paso.El Gobierno quiere cubrirse después de esta tercera ola. Quiere que se den los menos contagios posibles, pero no mide por igual. Son medidas que toca asumir, tanto en el deporte como en la vida misma”, expresa el máximo mandatario tenisquista, Elías Hernández.

La discriminación en el trato resulta una molestia para los encargados de unos clubes que sobreviven a esta crisis como buenamente pueden. Pese a su condición de categoría nacional, con dependencia de la RFEF, la disputa de carácter regional en liga regular está mermando a un archipiélago que va en desventaja en cuanto a cuotas de calendario. “Toda la Tercera Canaria pasa test antígenos semanalmente. Se había aprobado para el inicio de la competición un protocolo aprobado por el Consejo Superior de Deportes (CSD) y las Comunidades Autónomas (CC.AA.), para hacer frente a una nueva posible ola. Sin embargo, es un sinsentido que se apruebe este protocolo entre CC.AA. y CSD si luego estamos en las mismas, aplazándose por la Covid-19”, explica Bello.

El ataque a las arcas económicas es una enorme brecha que parece lejos de una solución. Cada entidad sobrevive a la espera de que el peor momento de la pandemia quede atrás. Mientras tanto, los reajustes o utilización de ahorros se convierten en una realidad para muchas entidades con el sobrecosto ante la ausencia de ingresos por publicidad o por el cierre de las cantinas y gradas al público.

En el caso del Atlético Victoria, su máxima cabeza visible explica en qué punto se encuentran. “Tenemos remanentes del curso pasado. Con ese superávit, unida a la financiación por parte del Ayuntamiento de La Victoria, ha posibilitado que podamos sobrevivir, pero es cierto que si seguimos así, será insostenible. Buscamos dinero debajo de las piedras. Se están perdiendo muchos millones por la ausencia de competición en la Tercera Canaria, además de muchos puestos de trabajo, pues son unos 22 jugadores por plantilla, además de tres cuatro puestos del cuerpo técnico. Recibimos una subvención de la RFEF, con la obligación de profesionalizar a los jugadores, mediante contrato profesional y alta en la Seguridad Social”. Estamentos que se ven multiplicados en otras áreas, como el estamento arbitral. “Han perdido su retribución profesional. Y el Gobierno de Canarias no nos está teniendo en cuenta”, agrega el directivo del equipo del norte de Tenerife.

«Para un club humilde de escasos recursos, como es nuestro caso, el cierre de la cantida y la no entrada de público marca de manera significativa nuestros ingresos habituales«, expone la máxima mandataria del anfitrión del Argelio Tabares. «A ello, tenemos que añadir que nuestros colaboradores y patrocinadores no han podido implicarse tanto como en otras temporadas, debido a los problemas económicas y las propias restricciones. Y lo entiendo perfectamente porque siempre agradezco su aportación y colaboración». Pero los gastos no perdonan, así que la directiva tendría que tirar de sus propios ahorros para salvar la campaña si esto no cambia de rumbo. «Si las cuentas no cuadran, seremos nosotros quienes de manera altruista demos la cara con los deberes económicos. Siempre ha sido nuestra forma de trabajo«, manifiesta Rosa María.

Precisamente, la SD Tenisca está siendo uno de los equipos más castigados por las secuelas de la pandemia, con un mar de entradas y salidas en su plantilla.Somos una isla menor. Dependemos de jugadores que vienen de fuera. Es un coste demasiado grande: tienes que mantener pisos, comidas, sueldos… Los ingresos son muy pequeños, basada en la aportación de los socios. Es bastante preocupante”, muestra con desasosiego Hernández.

Mientras tanto, a la espera de saber cómo evolucionando los positivos en las diferentes islas, no queda otra que el compás de espera. Porque no hay fecha de vuelta, pero los clubes intentan mantener la rutina y estado de forma, dentro de la normativa establecida para los entrenamientos, menos restrictiva en La Palma por su permanencia en fase 1.

Seguimos entrenando, pero empieza a cansar en todos los estamentos: afición, jugadores y directivos. Competir es el verdadero motor. El grupo canario en su totalidad, con la Federación a la cabeza, debería tomar una decisión respecto a la continuidad de la misma”, avisa Elías. “Nos ejercitamos de acuerdo a la normativa vigente, en grupos de seis. No hacemos entrenamientos tácticos, pero entendemos que en algún momento se reanudará la Tercera, así que no podemos estar parados en casa, sin hacer nada. No podemos permitirnos el lujo de volver a parar después de estar inactivos durante todo un mes”, significa Bello. «Tenemos autorización de entrenar con las últimas normas, siguiendo el protocolo CSD, de nuestro Ayuntamiento y del propio club. Y agradecemos al Ayuntamiento de Santa Úrsula su desempeño para la desinfección de nuestra instalación», sentencia Alonso.