Por @pabloalbelo
La falta de gol en el conjunto blanquiazul empieza a ser preocupante. Quizás porque no ya no se generan tantas ocasiones o porque, como dice Cervera, se suma desconfianza ante la cantidad de goles encajados. Sea como fuere, la estadística no engaña. Dos goles a favor en cuatro partidos. Podría seguir diciéndoles que eso supone medio gol por partido o que, de seguir así la progresión, algo lógicamente improbable, supondría que el Tenerife solo marcaría diez goles más hasta final de temporada. Pero eso solo son datos.
Sin embargo, esos datos si tienen un origen claro. El Tenerife depositó a principio de temporada sus opciones de gol en Ayoze y Aridane, algo que, apriori, parecía bastante escaso. Es cierto que ambos son los pichichis del equipo, pero parecía lógico pensar en que tenía que haber gente que aportara gol desde segunda línea. Ahí es donde verdaderamente flaquea el cuadro insular. Por ello la necesidad de un hombre de banda que tenga gol. Pero no perdamos la referencia. Nos hace falta un delantero. Un punta. Alguien con gol. Y eso se paga. Habrá que buscar el dinero…